México es el segundo país con más católicos en el mundo. Miles de personas, a lo largo de varios cientos kilómetros y durante decenas de horas han esperado con emoción y alegría al Papa Francisco.

Sin embargo, en un país con libertad de culto como es el nuestro, no todos necesariamente quieren que venga el Papa.

Dos facts:

  • El Papa ya está aquí
  • A pesar de que algunos no quisieran

Hablando de los que caen en el segundo punto, hay de dos sopas:

  • Sacar lo malo de su visita
  • Sacar lo bueno de su visita

Cualquier ser pensante y con voluntad puede sacar algo bueno de lo malo. Por tanto, aunque no estés de acuerdo con la Iglesia, acá un par de puntos para sacar lo bueno de la visita de su Patriarca:

  • Investigar a el Papa como un líder: Una buena forma de mejorar como hombres es leer la vida de otros grandes hombres; ir sobre hombros de gigantes. La historia de Francisco es excelente, seas fan o no. Es un rockstar de la Iglesia, ha roto con muchos prejuicios y habla de frente. Es bravo, pues. A los gringos les fue a pedir cuidar a los migrantes y al planeta, y a nuestros cardenales hoy les pidió explícitamente dejarse de tonterías, corrupción, de idolatrar el dinero. Hasta les dijo que se peleen como hombrecitos si es necesario, pero que siempre se perdonen.
  • El Papa viene a pedirle a TODOS que vivamos con justicia, amor y misericordia. Dentro de ese “todos” están los miembros de la Iglesia que se salen de la raya, pero también a todos fuera de ella. Todos somos seres humanos (curiosamente los clérigos también lo son) y nadie es perfecto, mucho menos nosotros.
  • El Papa viene en el Tour “Año de la Misericordia 2016”. El mensaje es simple: El mundo mejora si hay más misericordia. La Iglesia perdona y pide perdón por lo que ha hecho; podemos imitar ésta actitud sin necesariamente pertenecer a ella. Pedir y dar perdón es la mejor manera de vivir para los imperfectos humanitos. Nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón, ni para perdonar.
  • Buena oportunidad para acercarse a los católicos. Todos los católicos necesitan de ayuda; todos han caído y todos necesitan un hombro en quién apoyarse. Si queremos contribuir a la paz del mundo, el mejor lugar para empezar es hacer paz con quienes rezan por ella todos los días; ayudarlos a ser coherentes con el mensaje de la Iglesia, pero con amor. Tenerles paciencia y misericordia. Todos somos los mismos humanos, hechos de las mismas flaquezas.

De todos los grandes líderes del mundo que nos impulsan a mejorar, el Papa tiene uno de los mensajes más universales. Católicos y no católicos pueden aprender de lo que él pide, que además son valores que se comparten con otras religiones y con los buenos hombres que son ateos.