I LOVE NYÉl siempre había soñado con Nueva York, sus calles y la magia que sólo había podido conocer a través de la mirada de alguien más: en una película, en una canción. Constantemente pensaba en el sentimiento de viajar por primera vez, de subir a ese gran invento del hombre en el que, en un par de horas, te podía transportar de un país a otro, como si los límites no existieran, no allá en los cielos.

Y ahí estaba él, sentado a la altura de la ventanilla de un avión, con los audífonos puestos y un playlist que comenzaba con “Step” de Vampire Weekend enmarcando una cantidad inmensa de sentimientos; y no era pequeña cosa, estaba a punto de experimentar lo que se siente cuando se cumple un sueño con tanto esfuerzo. Cumplir lo que aquel niño veía como un futuro muy lejano, ahora se acercaba con una realidad aplastante. Su destino era la ciudad con la que tanto había soñado.

Finalmente el avión aterrizaba en un lluvioso Nueva York.

Su mirada era la de un niño, un niño que rescata esa capacidad de asombro que tanto hemos perdido. Miraba las calles y trataba de percibir su olor, sus colores, su gente y lo que decían; las luces de las avenidas, el viento helado que quemaba el rostro, ese viento tan neoyorkino. Decidió escribir una lista sobre lo que más recordaba de aquella ciudad que tanto había deseado conocer y que unos días atrás, sus tenis habían podían pisar:

El eclecticismo en cada lugar de Nueva York: de razas, de gustos, de olores, de sabores. Un eclecticismo que se hace presente en el barrio Chino, en el Queens de los latinos, en el Brooklyn de los judíos ortodoxos; en las banquetas con stickers de Bob Esponja, en los BMW y Acura de la 5ª Avenida, en los graffitis del Bronx, en las luces de Time Square.

  1. El metro icónico, un metro sucio y viejo; el lugar en donde se fusionan todas las culturas. El medio de transporte por excelencia en donde puedes encontrar a japoneses geeks, a negros que dejan ver su pasión por la música a través de extravagantes beats, a hombres hermosos y mujeres hermosas que bien puedes imaginar diseñando ropa o creando arte en algún departamento en Soho o TriBeCa.
  2. La “alta cultura” presente en sus museos oníricos: The American Museum of Natural History (AMNH) y los dioramas construidos con un detalle sorprendente, The Museum of Modern Art (MoMA) con highlights como: “The Starry Night” (Vincent Van Gogh), La Bohémienne endormie (Zingara che dorme), Fulang-Chang and I (Frida Kahlo), entre otros; las imponentes salas griegas y egipcias de uno de los museos de arte más grandes del mundo, The Metropolitan Museum of Art (The Met).
  3. El romanticismo y la sutil elegancia de Central Park en donde cada detalle bien podría ser escenario de alguna película.
  4. El diseño clásico de un iluminado Empire State que recuerda a King Kong cantando un must de la “ciudad que no duerme”, Empire State of Mind.
  5. El olor tan peculiar de los carritos en cada esquina de Manhattan que ofrecen hot dogs y bagels de pizza y queso (ideales para una caminata por Central Park).
    SONY DSC
  6. La magia hecha realidad en las tiendas de 3 y 4 pisos del mundo de Disney y M&M’s.
  7. El desfile de Macy´s y los imponentes globos multicolores y de figuras variadas que forman parte del imaginario del estadounidense promedio y del resto de los habitantes del planeta.
  8. El estilo y elegancia que predominan en las calles de Rockefeller Center, con Prometheus enmarcando la belleza de sus avenidas.
  9. La magia de Broadway y sus musicales que exhiben a lo mejor del talento mundial y devuelven, a cualquiera que tiene oportunidad de ver alguna obra, una mirada de niño que se sorprende con cada movimiento, cada letra de canción y cada performance que sucede en el escenario.
  10. La sensualidad de Brooklyn Bridge que recuerda tu lugar en el mundo: todo lo que puedes lograr si te lo propones y luchas con pasión por ello. La representación de que los sueños se cumplen.

Esto es Nueva York a través de mis ojos, la sensación de  cumplir un sueño, mi primer viaje y mi primera interacción con el mundo.

Cumplir sueños es algo adictivo, viajar es el único remedio para sobrellevar esa adicción.

SONY DSC

Fotografías: Daniel Gaenza (autor)