Aquí una breve pero intensa lista de libros para leerse frente al mar. Aclaro, tienen los elementos que considero necesarios para que el océano complemente la experiencia literaria. Pienso que la arena y las letras conforman un maridaje interesante; podemos forjar un crossover sensorial con la naturaleza a través del arte y la ambiciosa idea de plasmar miméticamente la personalidad del ponto, desde reconocerlo como arena de batalla (con Melville) hasta asumir el papel del mar como una mujer inquietante, de seducción obcecada o de inteligencia milenaria (Ruy Sánchez, Berman, Baricco).

Advierto que hay millones de libros que podrían integrarse al listado, tomé un puñado de ellos sin la soberbia intención de capturar el cosmos bibliográfico entre mis manos, una totalidad así nos llevaría a un trabajo extenso y no a un catálogo breve para la temporada vacacional.

  • El viejo y el mar de Ernest Hemingway (The Old Man and the Sea), publicado en 1952. Una reflexión sobre la vida y los misterios insondables del océano. Los detalles de la pesca invitan a pensar sobre la pasividad escondida en los violentos oleajes, sobre el éxito y la vejez. La grandeza es un pez desgarrado por tiburones, el esqueleto es el resto de nuestra propia historia, del logro que fue y nadie pudo atestiguar. Cuando pensamos en Hemingway debemos imaginar un tipo aguerrido y nada timorato, el relato de El viejo y el mar es un testamento de su propia experiencia, es el diario de un escritor consumado en la aventura, acrisolado por una vida convulsiva.
  •  Moby Dick de Hermann Melville (originalmente The Whale, posteriormente titulado Moby Dick), publicado en 1851. La invaluable sicología de los personajes del ballenero y las explicaciones técnicas sobre el mundo del comercio pesquero lo convierten en una lectura poco ligera pero no menos ágil de lo que pudiera parecer, la fuerza en los argumentos y la monstruosidad del mar hacen complicidad para presentar una historia que no es exagerado llamar épica. La aversión a la literatura clásica es común, el parricidio es natural, sin embargo, no dejemos de rescatar elementos tradicionales, Moby Dick es la historia de dos bestias enfrentadas, las que caminan y las que aletean, es también una batalla por sobrevivir a la asfixiante humanidad.
  •  Arrecife de Juan Villoro (2012), una novela de nuestro connacional y una obra de arte, ligera, con humor negro y personajes extravagantes. Villoro no se cansa de sacudirnos con insospechados escenarios, aquí el Caribe es el margen de la historia, una vida a través de muchas muertes. Como atrevido de las letras describe las sensaciones con precisiones que rayan en el morbo, sus historias privilegian a los improbables, a los marginados que extrañamente centralizan sus vidas a partir de lo caótico. Quienes buscan la formula tradicional de novela latinoamericana la encontrarán en Arrecife, esta situación no exenta de ser una oportunidad para asomarnos en las letras de un gran escritor mexicano.
  •  Océano Mar de Alessandro Baricco (Oceano Mare, 1993). Un texto plagado de reflexiones intensas, el océano actúa como elemento físico del hado, la plástica de los infortunios del destino adopta forma líquida. Varias historias entrelazadas por la playa, por la femineidad hermética y maternal que el mar puede proveer para cualquiera, especialmente para las personas con el corazón destrozado. Sugerido para citadinos que vivimos en orfandad ecosistémica, lejos del mar, donde nuestro referente más cercano es una alberca clorada con camastros de plástico blanco.
  •  En los labios del agua de Alberto Ruy Sánchez (1996), este libro danza entre la frágil frontera de la novela y la poesía, consigue entregarnos una historia formidable y de un romance superior, no cursilerías simplonas, sino una sabiduría emanada del deseo, de saber que se desea en un amor imposible lo efímero. Las ilustraciones incluidas ayudan a encontrar las puertas del laberinto pasional de la obra, son las llaves para ingresar a nuevos espacios de contemplación. Apto para lectores silábicos que disfrutan de ojear lentamente cada palabra.
  •  La mujer que buceó dentro del corazón del mundo de Sabina Berman (2010). Con una prosa ligera, la escritora sumerge al lector en dos diferentes mares: el mundo autista y el universo de la visión marina (el buceo como encuentro). El mar es la oportunidad para ejercer una inteligente crítica al statu quo voraz y peligroso para peces pequeños que buscan conservar su inocencia. Cabe destacar que este texto emprende también una denuncia contra el abuso de grandes empresas en derredor de la explotación a los recursos naturales. Sugerido para lectores de riesgo: buzos y activistas.

Quisiera destacar que también hay cuentos que tocan el tema, “Mi vida con la ola” de Octavio Paz o “El Mar Mayor” de Gibrán Jalil Gibrán, por ejemplo. Hay infinidad de relatos en esta campo y nuevamente me disculpo al considerar imprudente intentar registrarlos todos. La poesía de Alberti, Paz, Neruda, Benedetti y otros tantos también aborda el tema del mar. Ojalá esta guía resulte útil para posar los ojos en un libro mientras se contempla el mar.

Foto: Flickr/vtornick Creative Commons BY-NC-SA 2.0