Hace unos días Vince Gilligan, creador de la serie Breaking Bad, habló de la piratería en línea; dijo que gracias a este tipo de prácticas “llevaron a que mucha gente viera la serie, que de otra manera no lo hubiera visto”.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Gilligan también dijo que “la desventaja es que muchos que trabajaron en la serie hubieran hecho más dinero, yo incluido, si todas esas descargas hubieran sido legales”.

Como un asiduo televidente (especialmente de series) me cuestiono si estas afirmaciones son correctas.

FILMMAGIC/GETTY IMAGES

FILMMAGIC/GETTY IMAGES

Al buscar estudios sobre cómo “internet está matando a la industria televisiva” para escribir este post, me encontré con algo que nuna imaginé; no un estudio, sino una anécdota de hace ocho años. Se las resumo rápidamente.

En el 2004 se estrenó Battlestar Galactica, una de las series de ciencia ficción de culto más seguidas en la historia de la televisión. Coproducción de la británica SkyOne y la estadounidense SciFi, los directivos decidieron estrenar la serie en octubre en el Reino Unido, mientras que del otro lado del Atlántico deberían esperar hasta enero. ¿Qué sucedió? En unas cuantas horas el primer episodio estaba disponible para descargarse en internet.

SkyOne/SciFi

SkyOne/SciFi

Un segundo ejemplo (que me sorprendió más) también se dio en el Reino Unido unos meses después. Marzo del 2005 marcaba la fecha en que Doctor Who, una serie también de ciencia ficción muy popular en los 70 y 80 regresaría al aire después de casi dos décadas de ausencia. Semanas antes del estreno, una versión sin terminar del piloto se filtró en internet. Para sorpresa de la BBC, televisora que produce la serie, el piloto de la nueva etapa atrajo 10.81 millones de espectadores, uno de los ratings más altos para la serie cuando estuvo al aire décadas atrás.

Me quiero quedar con el ejemplo de Doctor Who (y no porque sea mi serie favorita), sino porque realmente es una gran ejemplo de lo que está pasando en la industria y lo que debería pasar en el futuro.

Mientras que la primera temporada en 2006 tuvo un promedio de 10.8 millones de espectadores, la última cayó a sólo 9 millones, algo que muchos medios en la isla británica han criticado, sembrando la duda de que el show no puede continuar por mucho tiempo más.

Hace unas semanas el sitio Nerd Cubed hizo una entrevista a Steven Moffat, productor ejecutivo de la serie, donde defendió a la producción sobre las recientes bajas en ratings. Dijo que el número correcto de televidentes a nivel mundial alcanza los 77 millones de personas; y están muy conscientes de que el éxito internacional se ha dado gracias a que los episodios son compartidos en línea.

Si nos ponemos a pensar como televidentes qué es lo que nos está llevando a consumir contenidos televisivos a través de internet, podremos darnos cuenta de dos aspectos fundamentales: hay muy buenos productos que generan adicción, pero debes esperar mucho para verlos.

Por ejemplo, en América Latina la séptima temporada de Doctor Who se empezó a transmitir hace tres semanas, justo cuando yo ya había comprado e importado su versión física de Estados Unidos. Peor aún, la quinta temporada que se estrenó en 2010, se transmitió hace algunos meses.

Claro, este es un caso extraordinario, pero la mayoría de las series tarden entre entre dos y tres meses en llegar del mercado original al internacional. Cada vez son más las series que están acortando estos tiempos, por ejemplo Agents of S.H.I.E.L.D. y The Walking Dead, pero aún son pocas.

Es entendible que estos retrasos se den, ya que muchas veces los derechos de distribución entre países varían, pero las empresas tienen los incentivos suficientes y a la vista para intentar acelerar estos procesos.

Vuelvo al ejemplo de Doctor Who, cuya producción ha entendido el potencial que tiene reducir el retraso de transmisión al mínimo; el 23 de noviembre transmitirán su episodio especial de 50 aniversario de manera simultánea en al menos 75 países.

savetheday

Desde mi punto de vista, las televisoras deben entender que la distribución en internet no significa necesariamente menores ganancias, sino diferentes maneras de hacerlas. No es cuestión de satanizar las disrupciones de la industria, sino de saber aprovecharlas para beneficio de productores y consumidores.

¿Qué empresa no querría anunciarse en un evento transmitido a nivel global por unos segundos? Ya lo hemos visto en la transmisión televisiva de otro tipo de eventos, ¿por qué no también de las series?

Y una pregunta final: sin el ruido que hacen algunas series en internet, su contagio a otros países y su disponibilidad casi inmediata para muchos que no lo vieron, ¿estas producciones tendrían el mismo éxito?