Él es Charlie McDonnell, probablemente el YouTuber más famoso del Reino Unido.

Se dio a conocer en YouTube con el video “My American Accent” (el más visto de su canal) en el que intenta hablar con un acento estadounidense, fallando épicamente. Más recientemente su perfil ha tomado un camino más artístico, especialmente con la producción de su primer cortometraje, titulado “The Tea Chronicles” en el que, según dice, invirtió una gran cantidad de tiempo y dinero.

El punto de todo esto es que hace poco subió otro video en el que se dedica a comer cereal durante 10 minutos, sin decir una palabra. Y lo curioso es que aunque el cortometraje tuvo más likes, sólo fueron 16% más, que las del video del cereal, lo que lo llevó a reflexionar sobre la relación esfuerzo-calidad-éxito de una publicación.

Su reflexión puede ser llevada a muchos lados, él se enfoca en específico a la cultura de los videoblogs, donde hay muchos YouTubers que se sientan frente a una cámara y hablan de cualquier tema, mientras que otros tantos se preocupan por ofrecer un producto más elaborado. A final de cuentas todos buscan hacer pasar un buen rato a sus seguidores y caen al mismo tiempo en la categoría de “creadores de contenido”.

En el mundo de los contenidos escritos sucede algo similar. Un redactor puede pasar horas investigando sobre un tema y pensando cómo darle cuerpo al texto para presentarlo de una manera atractiva y novedosa, y, sin embargo, lograr un impacto mínimo. Mientras que otros contenidos, creados con prisa o con una temática no tan elaborada pueden tener un impacto mayor.

A mi parecer, muchos “creadores de contenido” nos enfrentamos en nuestro proyectos personales o actividades laborales a la disyuntiva entre presentar contenidos con poco fondo, pero mayor posibilidad de impacto, y contenidos altamente investigados, pero que podrían ser menos atractivos.

Lo que Charlie parece dejar de lado es que de manera casi constante son los contenidos menos elaborados, por decirlo de alguna forma, los que tienen mayor impacto (y por “impacto” me refiero a “clics”). Además, de que esto parece presentarse sobre todo en una demografía particular, la de los menores de 35 años.

Por eso no resulta raro que muchos creadores de contenidos se estén enfocando en atacar este sector. ¿Qué mejor que tener un gran impacto con el mínimo esfuerzo posible?

En mi muy particular opinión, comparto la postura de Charlie, a veces no tenemos idea de por qué estas cosas pasan, pero pasan. Y no creo que un proyecto esté peleado con generar contenidos de calidad y otros que aparentemente sean de relleno. A final de cuentas ambos tienen un impacto positivo en la audiencia y lo consumen porque es lo que quieren.

Pero también creo que como generadores de contenidos, debemos buscar un sano equilibrio, donde no nos vayamos por lo fácil y demos contenidos de calidad, aunque su impacto no sea tan grande.

Soy de esos idealistas que piensan que sí se puede cambiar una cabeza a la vez.