No olvide leer la primera parte

El primer sentido que utilizamos para juzgar un vino es la vista. Como todo en esta vida, de la vista nace el amor y en el vino no es la excepción. Muchas preguntas vienen cuando vemos un vino en el súper como las siguientes:

El color

¿Es tinto, blanco o rosado? Esto es fácil, pero si quieres analizar un poco más, cuando sirvas la copa de vino mira con mucha atención el color y verás que no todos los tintos son igual de morados, ni todos los blancos son dorados. El color da orientación a qué tanto tiempo pasó en barrica, es decir, la evolución que tuvo el mosto después de la fermentación.

 colores vino

El tipo de botella

Existen tres tipos de botellas y cada una habla del carácter del vino que está en su interior. Una botella Bordelesa tiene hombros marcados, cuello largo y el contenedor de líquido es cilíndrico. Estas botellas representan que el vino que está dentro puede ser frutal, no muy agresivo y fácil de tomar.

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Una botella estilo Borgoña es una botella que tiene los hombros bajos y el contenedor es más cónico que cilíndrico. Los vinos que se guardan en ellas suelen ser vinos con mucha barrica, mucha personalidad y mucho cuerpo.

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La última es la botella Alsaciana. Esta botella tiene forma de flauta, no tiene los hombros muy marcados y es más delgada en el contenedor que las dos anteriores. Esta botella se utiliza principalmente para vinos blancos espumosos o dulces.

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Alsacia, Borgoña y Burdeos son tres regiones características de producción de vino francés. Los tipos de botella se nombraron dependiendo de la zona en la que se empezaron a usar, pero se globalizó y son las mismas botellas para todos los vinos del mundo. También es común que el tipo de botella, al voltearla,  tenga  la misma forma  de la copa que se deba utilizar para una buena cata.

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Al servir

Una vez comprado el vino y servido, hay que ver el tono. En el caso de los vinos tintos, por ejemplo, los que se distinguen por tener un tono más violeta son más jóvenes; los más rojos anaranjados tuvieron más tiempo en la barrica.

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Otra cosa a considerar en la vista (y aquí hace un poco de sinergia con el tacto) son las lágrimas en la copa o piernas del vino. Éstas se obtienen como resultado del movimiento del líquido en la copa y nos van a orientar en la densidad del vino, es decir, la concentración de azúcar y cantidad de alcohol (glicerol) en el líquido. Entre más gruesas sean las piernas, más azúcar tiene. Habrá veces en las que las lágrimas no se vean o no sean representativas; esto puede ser porque la copa no está completamente limpia o el alcohol no permite que se impregne el líquido en el cristal.

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En vinos espumosos o Champagne, lo que se percibe con la vista deben de ser las burbujas que presenta. Aunque al ojo común sean iguales, hay que fijarse en el tamaño. Entre más pequeña sea, va a ser más fina y significa que tuvo una buena producción y doble fermentación (para que el vino genere burbujas se fermenta dos veces). La capa de burbujas que se forma hasta arriba de la copa se denomina corona o perleo. Siempre va a tener aunque sea una capa muy fina recién servido. Este vino debe servirse con mucho cuidado para cuidar su característica especial: las burbujas.

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El chiste está en ser más observador de lo normal y saber distinguir con los ojos lo que vamos a percibir con el olfato y posteriormente, con el gusto.