Últimamente, la cultura de la coctelería y el vino ha crecido y se ha puesto de moda en México. El problema cuando hablamos de alcohol en general es que a todos nos surge una necesidad impresionante de demostrar que sabemos algo y muchas veces tendemos a equivocarnos y quedar pésimo si la otra persona sí sabe de lo que estamos hablando o simplemente, perseverar en la ignorancia.

servir-vinoHablar de vinos puede ser desde lo más sencillo del mundo hasta lo más complicado. La enología es una rama de la Gastronomía que estudia a profundidad esta bebida fermentada que es de las más antiguas y míticas de la existencia humana.

Primero que nada, tenemos que tomar en cuenta que el vino es una bebida más y se debe juzgar con el mismo método que cualquier otra cosa que entra a la boca, sólo que éste requiere mucha atención y percepción. La mayoría de los temas giran alrededor de las características sensoriales que poseen los productos, es decir, lo que percibimos con nuestros 5 sentidos.

El asunto se complica cuando nos damos cuenta de que también cuentan las experiencias emocionales y afectivas, por lo que si comemos o bebemos algo de buen humor nos va a saber mejor que si lo hacemos enojados, aunque sea exactamente la misma cosa.

Pero empecemos por el principio. El vino es el resultado de una fermentación alcohólica del jugo de uva. O sea, después de cosechar las uvas, se prensan (antes se acostumbraba pisarlas en época de vendimias o cosecha; ahora eso ya es un espectáculo más que folklórico y para producciones grandes se utilizan prensas industriales), sale el jugo, que en esta instancia ya se llama mosto, y se le agregan levaduras que van a comerse los azúcares y los convertirán en alcohol.

MostoUna vez fermentado el mosto, se pasa a un tonel en el que se homogeneiza (para que todas las botellas de ese lote sean iguales) y se dejan reposar. Se traspasan a barricas (barriles hechos de roble) y se almacenan distintos periodos dependiendo de qué tipo de vino se quiere producir:

“Joven” se denomina a todos los vinos que no tuvieron un paso significativo por barrica, es decir, menos de tres meses. Siempre se van a percibir más ácidos y si echas a volar la imaginación se distinguen aromas y sabores a frutas, por lo general rojas, flores o vegetales, como el pimiento.

Los vinos de “Crianza”, según la reglamentación de la Rioja, España, son aquellos vinos que pasaron un mínimo de seis meses en barrica. La barrica, además de guardar el vino, tiene la capacidad de transmitir algunos aromas y sabores que el vino no posee o que tiene en menor cantidad. Estos van a saber más a cuero, madera, humo, frutos secos y suelen ser más astringentes que los jóvenes (el sentir la lengua seca).

conservar-el-vino-en-barrica-xl-668x400x80xXSi son vinos “Reserva” o “Gran Reserva” quiere decir que pasaron un mínimo de un año -y hasta 24 para la segunda denominación- y son vinos mucho más fuertes, más astringentes y los aromas y sabores a maderas, cuero, humo y otros se potencializan, dando mucha personalidad. Estos vinos tienen un valor agregado porque el tiempo los ha hecho mejores.

Hay muchos factores que afectan la calidad del vino y le dan características distintivas como la variedad de uva con la que se hace el mosto, el clima del lugar en el que se cultiva la vid y el suelo donde fue sembrada.

Soy de la particular opinión de que no existen vinos malos, simplemente se tiene que encontrar las preferencias de cada quién. Lo ideal para disfrutar un vino sería conocer a profundidad todas las características que los diferencian pero, aunque no lo parezca, toma mucho tiempo desarrollar los sentidos de tal forma que puedan entrenarse para escoger y beber lo mejor. La buena noticia es que esto se logra con práctica. Así que, ¡salud!

Puedes leer la segunda parte