Los hardcore gamers, sin saberlo, se formaron bajo un entorno que les ofrece ventajas competitivas en el ámbito laboral frente a miembros de su misma generación que nunca se dedicaron apasionadamente a los videojuegos.

Esta es la tesis central del libro Administra tu pasión escrito por Mario Valle, mejor conocido en las redes sociales como @bilbeny.

El libro no es un libro, es más como un ensayo muy largo que nos va llevando de la mano por diferentes ideas: cómo el ser videojugador saca lo mejor de uno mismo; cómo América Latina se está convirtiendo en caldo de cultivo para grandes cambios; y cómo el emprendimiento es similar a un videojuego (o por lo menos, requiere las mismas habilidades).

Lejos de ser un estudio con rigor científico sobre esta preparación especial involuntaria de los videojugadores, el libro de Mario es más producto de años inmerso en la industria, primero como gamer y luego como profesionista.

Sin dar muchos detalles de las ideas abordadas en el libro, @bilbeny habla de cómo ser videojugador saca lo mejor de uno mismo al ofrecer una oportunidad de alcanzar objetivos concretos mediante la mejor continúa de su desempeño. Y esto genera un sentimiento que debe guiar a las personas, no solo en los videojuegos, sino en la vida: la pasión por algo.

Posteriormente habla de la oportunidad económica que representan los mercados emergentes en cuanto al crecimiento de la conectividad y la oportunidad que tiene el desarrollo tecnológico, específicamente enfocado a América Latina.

Es después de este punto cuando los dos grandes temas empiezan a embonar. Cómo la evolución del sistema económico y la disrupción en el mercado laboral ocasionada por la tecnología hacen necesario un conjunto de habilidades que los videojugadores han acumulado durante años. Atrás quedaron, por motivos generacionales explicados en el libro, los empleos donde tenías seguridad laboral y garantizabas un futuro.

La obra es de fácil lectura; me lo eché en aproximadamente dos horas y tiene un lenguaje casual, alejado de las correcciones de estilo de una editorial, como dice el propio Mario.

Mi personalísimo caso

En mi experiencia personal no puedo hacer sino coincidir con la tesis planteada en el libro. Pese a que no me considero un hardcore gamer en la actualidad, hubo una época cuando sí era un asiduo videojugador. Me despertaba a las 4 de la mañana para jugar sin que mis padres me limitaran; cargaba, en medida de lo posible, con un Game Boy (primero clásico y luego Color) a todos lados; y le dedicaba una buena parte de mi tiempo libre a jugar (y a leer).

Y creo que esos años, de los 5 a los 15, en los que jugué títulos como Tetris, Mario Bros., Pokémon, y diferentes entregas de Zelda, sirvieron para darme una ventaja en la manera de pensar y de analizar las cosas. Especialmente por el género de los juegos, me dio un pensamiento lógico y abstracto que, afortunadamente, creo que me acompaña hasta hoy.

Por otra parte, también he visto algo similar con mi hermano menor, quien enfocado a otro tipo de juegos (especialmente First Person Shooter) no es tan ágil en pensamiento abstracto o numérico, pero es increíblemente bueno en actividades relacionadas con la velocidad de reacción, ya sea motriz o mental.

Sí, creo que algo (o mucho) tiene de cierto lo que dice Mario Valle en su libro. Y coincido con la idea de que el siguiente gran paso es llevar ese aprendizaje al mundo real; empezar a usarlo conscientemente.

No se pierdan el video que acompaña este texto, con su ponencia en Campus Party México 2013 en donde habla un poco más a fondo de sus ideas.

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