Extremista. Esa es la palabra perfecta para describir el reciente artículo del editor Leon Wieseltier. En su Defensa a las Humanidades propone ideas radicales en las cuales le da más importancia al estudio de la Historia, la Literatura, la Filosofía y demás humanidades que al estudio de la Ciencia y la Tecnología.

Su mayor argumento para defender a las Humanidades es que ellas son parte de nuestra propia esencia, gracias a ellas somos “humanos”, pero ¿cómo quieren que seamos humanos cuando hay enfermedades como el SIDA y el cáncer destrozando vidas, hambruna y pobreza extrema en muchos países y otros conflictos sociales que NO pueden ser resueltos a través de las humanidades?

La ciencia, en cambio, propone soluciones y no sólo las propone sino que las efectúa para resolver este tipo de situaciones que ponen en crisis la mera esencia humana. Sin el progreso tecnológico seguiríamos viviendo en cuevas, muertos de miedo por lo que hay en el mundo exterior.

El ingenio humano nos ha permitido ser lo que somos, la especie dominante en el planeta Tierra.

Desde el descubrimiento del fuego y otros pequeños avances como las máquinas simples, hemos ido progresando poco a poco al nivel que podemos comunicarnos con personas al otro lado del mundo en un instante. Esto no descarta por completo al estudio de las humanidades ya que siempre es necesario un código moral al qué seguir, y más importante aún, que lo podamos razonar, pero esto no debe de frenar jamás al progreso científico y tecnológico.

Nunca deben de ser impuestas barreras contra la ciencia ya que no somos una especie perfecta y aún tenemos muchas cosas que mejorar. Es aquí donde entra el Transhumanismo, que probablemente suene como una palabra extraña y sin sentido, pero que es lo que hemos estado haciendo desde el comienzo de la raza humana sin darnos cuenta.

Transhumanismo es el hecho de mejorar la raza a través de la tecnología y esto implica desde tallar una lanza para defenderse y dominar a las bestias que habitaban este planeta en la época paleolítica, hasta eliminar células cancerígenas con quimioterapia.

Transhumanismo es el movimiento intelectual que apoya el empleo de nuevas ciencias y tecnologías vanguardistas procurando mejorar las capacidades mentales y físicas del ser humano y su condición como el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y hasta la muerte. Claramente esto no se puede conseguir poniendo por encima a las humanidades. Rara vez un filósofo podrá inventar algo o desarrollar alguna teoría que salve vidas o ayude a mejorar la raza.

Leon Wieseltier comenta que queremos darle soluciones científicas a problemas que no tienen una solución científica y que la mera existencia de la ciencia es una cuestión filosófica, o sea, humanística. Esto no tiene sentido, ¿acaso propone que sigamos preguntándonos de dónde venimos y cuál es nuestro propósito en este mundo sin hacer nada para responderlo? Pues así nunca llegaremos a nada; si queremos llegar a respuestas concretas tenemos que dejar de pensar como filósofos y empezar a actuar como científicos. Claro que este tipo de movimientos siempre han sufrido de vastas críticas, entre ellas el peligro de la “deshumanización”, tal como Leon dice que ya no habrá diferencia entre humano y máquina.

Pero este es un riesgo que debemos tomar para conseguir un bien mayor. Mientras la tecnología no afecte de manera severa a la humanidad, no hay porque frenar el avance científico. Yo he estado involucrado en cuestiones de robótica desde joven y puedo afirmar que una creación (tal vez un robot) del ser humano, jamás nos podrá hacer daño, a menos que alguien lo programe con dicha causa, lo cual contradice a las Leyes de la Robótica impuestas por Isaac Asimov hace algunos años y que hasta la fecha se respetan. Habiendo dicho esto, puedo asegurar que una máquina jamás actuará por sí misma en contra de los seres humanos, al contrario, los robots son una ayuda impresionante en sectores como medicina, industria, automatización, manufactura, distribución, educación, etc. Así que las críticas hacia el peligro que podría llegar a causar el avance tecnológico de los robots, han sido basadas en estereotipos y sin una investigación apropiada del campo.

Ahora bien, enfocándome al artículo de Rosanna Warren, en el cual nos informa del decaimiento en los estudios de humanidades, puedo decir que esto es una especie de “selección natural” que hemos estado haciendo a lo largo de los años. Hoy en día se busca estudiar una carrera en la que puedas tener un amplio y práctico campo laboral. Si la gente prefiere estudiar alguna ingeniería en vez de alguna humanidad, ¡pues que así sea! Por algo lo hacemos. Aportamos mucho más al mundo desde el campo científico que desde el campo de las humanidades.

Pronto no necesitaremos abogados, filósofos, ni psicólogos, de estas tareas se encargará una computadora. ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos que recurrir a un historiador para alguna consulta de su especialidad? Yo no recuerdo haberlo hecho, para eso tenemos sitios web como Wikipedia. Lo mismo aplica para diccionarios, mapas, cursos y más. Ahora, ¿quién va a brindar una mayor aportación, un cartógrafo o un ingeniero espacial? Claramente el ingeniero espacial. Éste puede construir y programar un satélite que genere un mapa de nuestro planeta con un margen de error mínimo, algo que el cartógrafo jamás podrá lograr, haga lo que haga. Es por esto que los científicos pueden lograr mucho más.

Para decir esto, me baso en un reciente artículo publicado por la revista MIT Technology Review. “La automatización y las tecnologías digitales avanzadas están eliminando la necesidad de personan en un creciente número de empleos”, dijo David Rotman. “Hay mucha evidencia de que los avances tecnológicos están afectando las profesiones que se demandan, las posiciones de alta preparación que requieren conocimientos de computación están creciendo”, agrega.

Lo que propone Leon Wieseltier, usar la tecnología para “propósitos viejos” sería un total desperdicio, ya que siempre hay que ver hacia el futuro. Esto es el progreso. De nada sirve usar la tecnología si no es para progresar. Si las tendencias de estudios e interés hacia la ciencia y tecnología han incrementado últimamente, es algo muy bueno ya que todos estamos contribuyendo a mejorar el planeta e incluso a nuestra especie.