Seamos honestos, uno de los más grandes problemas que enfrentan las sociedades contemporáneas es el incremento poblacional. Combinado con un sistema de vivienda cada vez más inadecuado, es evidente que las tipologías que actualmente se construyen para desarrollos de interés social no son capaces de satisfacer integralmente las necesidades de quienes las ocupan.

imagesAunque se trata de una situación de importancia, no es la primera vez que nos enfrentamos a este reto pues se ha presentado en diversas ocasiones a lo largo de la historia moderna, generalmente después de algún suceso definitorio en relación al estilo de vida de la sociedad correspondiente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, como resultado de la destrucción de ciudades enteras y por consecuente de la falta de vivienda digna para los habitantes de dichas urbes, fue necesario replantear la manera en la que se integran bloques habitacionales en el tejido urbano. Esto dio a conocer la ineficiencia de los bloques de vivienda unifamiliares, pues ocupaban una gran extensión de terreno pero albergaban a un número reducido de habitantes. Esto impulsó a arquitectos como Le Corbusier a diseñar nuevas formas de vivir, como la de la Unidad de Habitación en Marsella, la cual sentó las bases para los condominios verticales que tanto se han popularizado en nuestro tiempo.

Es indudable que el modelo propuesto por Le Corbusier ayudó a crear una nueva forma de urbanización de las ciudades, sin embargo, como todo modelo arquitectónico, hay un momento en el que, sin perder relevancia, se vuelve menos efectivo para desempeñar las funciones para las que fue diseñado. Es por esto que en los últimos años se han presentado un sinfín de ideas para resolver nuevos problemas relacionados con el costo de adquirir y mantener una vivienda, así como con la huella ecológica de las técnicas de construcción contemporáneas. Desde casas y edificios constituidos por materia orgánica cultivada, hasta materiales de auto-mantenimiento, se han presentado innovadoras soluciones que prometen eliminar adversidades de tajo. Sin embargo, generalmente son costosísimas o irrealizables; es por esto que el prototipo de nuevo modelo de vivienda presentado por Rogers Stirk Harbour + Partners en Londres me llamó la atención.

717D786B7290E049E2EBAE171EB8B_h498_w598_m2El prototipo demuestra un método de construcción de “casas de alta calidad, bien diseñados significativamente más barato que otros métodos tradicionales de construcción”. El modelo fue construido in situ en 24 horas utilizando Insulshell, un sistema de paneles de madera de marco cerrado resistente al fuego y al agua, y a prueba de sismos y huracanes. Debido a los altos niveles de aislamiento acústico y térmico, el sistema ofrece la posibilidad de reducir los costos de energía hasta en un 90 por ciento.

Aunque aún se trata de un sistema preliminar, creo que vale la pena destacar el esfuerzo de la firma por idear una solución práctica que realmente proporciona de manera viable una respuesta a problemas tanto de espacio como de economía y seguridad a los que edificios multifamiliares se han visto sujetos en la última década. Ahora queda esperar que funcione en situaciones reales, y que organismos gubernamentales reconozcan el problema para poder llevar este tipo de proyectos del plano de lo experimental a lo real.

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