Cuatro años han pasado desde la fundación de La Coctelera.

Cuatro años en los que, mirando en retrospectiva, creo que ninguno de los colaboradores se reconocería ni identificaría con varias de las características que poseíamos en ese entonces. Si bien es cierto que el tiempo no pasa en vano, es preciso reconocer los cambios que éste trae consigo y hacer inventario de qué se conserva y qué fue lo que se perdió.

Después de la llamada “Generación X” y las teorías de Douglas Mc Gregor –y demás ideas alternas- ha surgido una esperanza enorme por la generación actualmente joven de mejorar el contexto en el que nos desenvolvemos todos y de corregir los errores que gracias a un sinnúmero de eventos históricos que desenvolvió la Segunda Guerra Mundial, hicieron que el hombre se desarrollara en un ambiente bastante más hostil al que estaba acostumbrado.

El conflicto fue grave: las ideas filosóficas del existencialismo se vieron reflejadas en la economía de las personas; el tiempo se volvió mucho más valioso y las mujeres empezaron a figurar mucho más en la vida pública y política de los países. Todo esto no es completamente gris: una igualdad y una conciencia de qué es la vida y por qué la vivimos –por lo menos a mí- no me parece del todo mala.

GenXDespués de los años 80 algunos radicales creían que el hombre había llegado a su límite: apareció el SIDA, la adicción a sustancias alucinógenas y dañinas se volvió cotidiana, empezó a ser mucho más normal convivir con alguien homosexual, o serlo; las mujeres en algunos casos eran diametralmente superiores a los hombres.

Una vez más, no comparto que todo haya sido completamente malo, pero sí reconozco que las libertades fueron mucho más amplias que antes.

[quote_right]Hace cuatro años, una generación estaba saliendo de preparatoria, de secundaria, de primaria.[/quote_right]

¿A qué viene todo esto? Hace cuatro años, una generación estaba saliendo de preparatoria, de secundaria, de primaria. Hace cuatro años, a la mayoría de esos graduados les dijeron que “ellos eran el futuro de México” y que su logro contribuía a construir un lugar mejor para todos. Por lo menos en un sector de la población, este compromiso a ser el futuro de México no me queda del todo claro.

Siempre he tenido la creencia de que hay decisiones que los humanos tomamos sin la madurez que se requiere. Por ejemplo, escogemos de qué vamos a vivir en una etapa en la que probablemente no teníamos idea de dónde venía el dinero con el que pagábamos nuestras diversiones. Decidimos con quién vamos a compartir el resto de nuestras vidas cuando impera más la curiosidad física que el amor verdadero; decidimos el dónde, cuándo, cómo y por qué de muchos factores determinantes cuando no tenemos una madurez necesaria,. Pero si no es entonces, ¿cuándo?

[quote_left]Más del promedio de los estudiantes hoy en día aprueban exámenes con acordeones y entregan trabajos escolares plagiados.[/quote_left]

mirrey-2Sin ánimos de demeritar la eficiencia y utilidad de los medios de comunicación y la velocidad con la que se vive hoy en día, se ha creado una generación en la que el común denominador es la flojera. Más del promedio de los estudiantes hoy en día aprueban exámenes con acordeones, entregan trabajos escolares plagiados, le hacen ojitos (en el mejor de los casos, en otros les pasan una lana) a los policías para no levantarles una infracción absolutamente merecida y todos ellos tienen un nivel de vida igual que los jóvenes que sí se esfuerzan y que sí hacen las cosas de una manera ontológicamente recta.

[quote_right]¿Qué pasa con los jóvenes que sí hacen las cosas derechas?[/quote_right]

Entonces, ¿qué pasa con los jóvenes que sí hacen las cosas derechas? Por fortuna o desventaja, se juzgan por igual. El mundo de hoy es “de los movidos y de los vivos” y efectivamente, es mucho más difícil encontrar las oportunidades, aunque, para consuelo de todos,  a la hora de los trancazos se ve de qué están hechos.

Hoy, cuatro años después de que esa generación última salió de preparatoria, los suertudos, constantes y conscientes del mundo en el que viven (ojo, pueden no reunirse las tres características en un mismo individuo) está por terminar la licenciatura. Es en este momento en el que están pagando los errores que cometieron, lamentando los acordeones que los privaron de aprender a hacer el trabajo por el que están esperando ganar dinero o bien, están empezando a picar piedra para ser, efectivamente, un futuro esperanzador no sólo para México, sino para ellos mismos.

Vivir el presente y ser el futuro de México –y del mundo- representa una serie de complicaciones. Como seguramente le pronosticaban a esa generación en su graduación de prepa, la vida no es justa y es difícil. La competencia con la que los amenazaban es real y ahora es perceptible para entrar al mundo laboral; cada vez hay más profesionistas y menos plazas de trabajo.

[quote_left]Hay que elegir un trabajo que ames y no trabajarás ni un solo día en tu vida.[/quote_left]

Con una mente completamente optimista, creo que uno de los factores que determinan el éxito, además del empeño y la inteligencia, es la forma en la que se viven las circunstancias. Hay que amar lo que se hace, hay que pasarla bien en lo que se eligió para vivir el resto de nuestras vidas. Bien decía Confucio que hay que elegir un trabajo que ames y no trabajarás ni un solo día en tu vida.

Finalmente, creo que ser el futuro de México también representa una ventaja. Lo único preocupante es que como jóvenes, no siempre actuamos de la forma en la que quisiéramos que fuera nuestro verdadero futuro. Habrá que valorar qué tanto vale la pena un estilo de vida que en algún momento pueda privar al futuro de nuestra colaboración. No hay que perder de vista que el futuro requiere un presente que se comprometa y que no postergue el activismo en aras de que “cuando seamos grandes, lo resolvemos”.

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