“Una casa sin libros es una casa sin dignidad”, decía Edmundo de Amicis, autor de Corazón, diario de un niño. Y muy probablemente tiene razón. Los libros nutren el alma, nos permiten conocer a personas interesantes, nos hacen amar y odiar, nos llevan a conocer lugares lejanos y nos van formando.

Todos los libros que leemos tienen una influencia sobre nosotros, algunos te dejan más y otros menos, y muchos de ellos pueden llegar a cambiar tu vida de manera radical. A mi parecer los mejores libros que puedes encontrar en tu vida tienen dos funciones: afianzar tu gusto (o adicción) por la lectura o cambiar radicalmente tu perspectiva de la vida. En este Día del Libro (aunque todos los días deberían serlo) les comparto algunos de mis libros favoritos:

En primer lugar tenemos a los que me han hecho acercarme más a la literatura. El primer libro que realmente me gustó y releí muchas veces fue El jardín secreto de Frances Hodgson Burnett, libro que descubrí en la biblioteca de mi escuela cuando tenía alrededor de nueve años. El siguiente que disfruté fue El fantasma de Canterville de Oscar Wilde.

Mentiría si dijera que la serie de Harry Potter no tuvo un impacto en mi vida como lector. Lejos de ser el libro que me creó un hábito de lectura (efecto que algunos afirman tuvo), los libros de J. K. Rowling se mantendrán como los únicos que han acompañado a una generación en su paso de niñez a juventud y que reflejan en sí mismos dicho cambio.

Al salir de secundaria El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas fue otro de los libros que disfruté mucho debido a su impecable narrativa y bien pensada historia. Ya en preparatoria sería Niebla de Miguel de Unamuno el que más disfrutara; la manera en que rompe la cuarta pared es algo increíble. Y más recientemente El guardián en el centeno de J. D. Salinger, libro en el que he encontrado uno de los personajes mejor escritos: Holden Caulfield.

En cuanto a los libros que han cambiado mi manera de pensar y realmente me marcaron, los tengo bien identificados. En primer lugar debo mencionar La Columna de Hierro de Taylor Caldwell, libro que durante muchos años fue mi favorito; el cual es una novela biográfica del filósofo, abogado y político romano Marco Tulio Cicerón. En segundo lugar está La silla del águila de Carlos Fuentes, una novela política que toma lugar en México, fiel reflejo de los juegos e intereses en las altas esferas del poder.

Y, finalmente, Demian de Herman Hesse, el cual aborda temas como la dualidad entre el bien y el mal, el autorrazonamiento y la destrucción de paradigmas preconcebidas por la sociedad.