El poder de las redes sociales es innegable. Los comunicadores y medios que aún intentan desestimarlo han tenido hoy un duro indicativo de que cada vez más, la información masificada, social y descentralizada ha obtenido un papel relevante en nuestra sociedad.

El día de hoy, hace algunos minutos, la cuenta de Twitter de Associated Press, una de las agencias más importantes de información en el mundo, fue hackeada y un mensaje, anunciando un supuesto atentado a la Casa Blanca en el cual Obama habría sido herido, se publicó:

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El eco de este mensaje no llegó a los medios de difusión tradicionales. La cuenta, en cuestión de segundos, fue suspendida y la agencia comunicaba de manera oficial la naturaleza del mensaje. Pero a pesar de no tener réplica “tradicional” el mensaje había tenido ya un impacto medible: alcanzó a desplomar —por un solo instante— el índice bursátil S&P 500, de la bolsa de Nueva York.

S&P500

Por primera vez en la historia podemos ver gráficamente, y de manera aislada, el poder de un medio de comunicación digital. Dado que ni el radio, ni el periódico, ni si quiera las portales de internet de noticias replicaron el mensaje de AP el efecto de caída que observamos en el índice está libre de “contaminación” y representa únicamente el poder que tiene Twitter en el mundo informativo.

Este músculo que acaba de ser demostrado —y visible por primera ocasión como un evento aislado— revela además el futuro de la comunicación. Twitter, una red completamente descentralizada y no-regulada, genera grandes cantidades de información que inmediatamente son procesadas por la misma comunidad que las generó y que las filtra, califica, matiza y prioriza. En este sentido, es un medio absolutamente democrático de comunicación que constantemente genera y perfecciona información en tiempo real, lo que lo coloca en franca posición de convertirse en un medio masivo de comunicación con un impacto mucho mayor que el de los canales tradicionales.