Mucho se ha dicho sobre la película basada en la novela de Víctor Hugo, Les Misérables, pero ¿qué se puede decir desde el punto de vista teatral sobre esta adaptación? Para empezar me parece que hay que tener muy claro algo: cine no es lo mismo que teatro y por lo mismo no se puede esperar lo mismo de ambos.

Uno de los aspectos más criticados sobre la película ha sido la parte del canto y, en general, he visto críticas bastante duras. En mi opinión el elenco hizo muy bien su trabajo (unos mejor que otros); claro que la potencia y la calidad de voz de los actores no va a ser tanta como la de los actores de teatro que se han preparado musicalmente toda su vida. No se puede esperar encontrar a un Colm Wilkinson (Jean Valjean del elenco original de Londres) en Hugh Jackman, una Lea Salonga (Éponine en Broadway y Fantine en el concierto del 25 aniversario) en Anne Hathaway y mucho menos un Philip Quast (Javert del elenco original de Australia) en Russell Crowe.

Pero habrá que pensar qué tan bueno hubiera sido si hubieran puesto actores de teatro en lugar de los actores escogidos. Creo que no hubiera sido tan bueno, la realidad es que la gente no conoce mucho sobre actores teatrales, así sean una leyenda; y la verdad es que ir a sentarte tres horas al cine para escuchar cantar a unos desconocidos posiblemente no hubiera llamado tanto la atención, en cambio, si te dicen que Gatubela, Wolverine y la estrella de Mamma Mía! van a cantar juntos, es más probable que quieras un boleto.

Otra cosa que aplaudo es que las canciones no se grabaron en estudio y después se insertaron en la película, sino que se grabaron al mismo tiempo que las escenas, aunque haya partes no perfectamente coordinadas y que posiblemente después hayan echado mano para corregir en la parte de edición, me parece que se pretendió darle lo más que se pudo de la parte de “en vivo” del teatro; tomando en cuenta esto, son los músicos los que se llevan las palmas porque tuvieron que adecuar las canciones de acuerdo a lo que los actores hubieran hecho o deshecho de la canción.

Hablando de otros aspectos, la escenografía en la puesta de escena nunca ha sido demasiado ostentosa, sin embargo, es icónica, sobre todo la barricada y a mí parecer estuvo bien lograda. La verdad es que en esa parte el cine da muchas más posibilidades que el teatro. Pasa lo mismo con la personificación de los actores; sí puede hacer cambiar mucho al actor. ¿Notaron los dientes amarillentos y manchados de Anne Hathaway? Son esos pequeños detalles que el teatro no puede ofrecerte.

Como lo dije al principio no se puede esperar lo mismo de una película que de una obra, aunque sea exactamente la misma historia, están juntos pero no revueltos. En mi opinión es una película que vale la pena, que está bien adaptada, e incluso si son chillones como yo les puede hacer sacar lágrimas.

Con todo esto no pretendo que les guste o no la película, simplemente espero que no pretendan encontrarse el escenario cuando lleguen a la sala de cine.

Les dejo un video de mi versión favorita de “Own My Own” de Lea Salonga, nomás para que se les ponga chinita la piel: