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En estas vacaciones decembrinas me di la oportunidad de visitar lugares interesantes de la ciudad y uno de ellos es el Centro de Cultura Digital, ubicado en Paseo de la Reforma justo abajo de la suavicrema Estela de Luz.

Posiblemente al entrar por primera vez te confundas y no sepas cuál es el propósito de este espa
cio… Busca acercar a las personas con las nuevas tecnologías y cubrir áreas de estudio como el social media y la comunicación de forma interactiva, con talleres y otras actividades. (Puedes consultarlas aquí)

El proyecto arquitectónico fue hecho por el despacho AT103, conformado por los arquitectos Julio Amezcua y Francisco Pardo. El reto fue hacerlo en poco tiempo, respetando el área ya existente y a un bajo costo (por obvias razones relacionadas al ridículo costo de este “monumento”).

Centro de Cultura Digital

Centro de Cultura Digital

Entrando verás un gran muro interactivo que esta hecho de LEDs. Solo tienes que pararte en uno de los pixeles en el suelo que encontrará por todo el lugar (cada uno tiene una actividad diferente) y moverte mucho; en ese momento tu cuerpo podrá ser un avión o una lombriz al azar.

Atrás de esta gran pantalla podrás ver otra de menor tamaño. Ésta muestra las imágenes de una cámara que pusieron en la punta de la Estela, la cual puedes dirigir a donde quieras e incluso tomar una foto y mandarla a imprimir en postal para enviársela a algún amigo o familiar a cualquier parte del mundo. En otro monitor puedes ver un mapa en donde muestra a qué partes del mundo se han enviado otras postales.

Bajando por las escaleras encontrarás una sala de cine que también es utilizada como auditorio y un espacio para diversas actividades. Pero lo más especial es el memorial; una gran exposición de arte sonoro ambientado por luces de colores producida por el ruido captado por un micrófono en donde puedes contar una historia para saber de qué color son tus recuerdos, poner música y disfrutar del espectáculo, lo que sea que haga ruido.

Básicamente está prohibido guardar silencio.

Actualmente es mi lugar favorito. Las sensaciones producidas por los cambios de color tan drásticos y los ruidos aumentados son una experiencia única y divertida. Este pequeño rincón de la ciudad es, sin duda, una visita obligada.