No es secreto que, aunque eternamente polémica, Zaha Hadid es uno de los nombres más respetados y admirados en el mundo de la arquitectura y el diseño industrial. Ganadora de innumerables premios, incluyendo el Pritzker en 2004, ha estado involucrada en un sinnúmero de proyectos que van desde exóticos edificios culturales en Asia y Europa hasta una colección de zapatos para Lacoste. A pesar de dichos logros, como sucede a menudo con arquitectos y diseñadores, fuera de blogs y revistas dedicadas a dichos rubros no hay mucha difusión de su trabajo. Es por esto que causó gran sorpresa que fuera nombrada Mujer del Año por la revista Glamour, título otorgado a Jennifer Lopez el año pasado.

Aunque Glamour es una publicación enfocada a otro tipo de noticias, la trayectoria de Hadid este año ha sido tan contundente que no es posible ignorarla. Tan sólo en los últimos cuatro meses recibió un gran número de títulos, como el de Dama Comandante de la Orden del Imperio Británico otorgado por la Reina Isabel; y ha inaugurado cinco proyectos, los cuales ya han recibido diversos premios.

Entre éstos está el aclamado Centro Acuático de Londres, utilizado durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de este año, el cuál ha sido llamado “el espacio más majestuoso” dentro del parque olímpico (y del cual escribí hace unos meses). Otra obra que causó furor fue su complicada estructura de metal plisado para la Bienal de Venecia (que también mencioné). Asimismo, su peculiar diseño para la Evelyn Grace Academy fue galadornado por el Instituto Real de Arquitectura Británica.

Su más reciente éxito es el Galaxy Soho, un complejo de 330,000 metros cuadrados en China dedicado a zonas comerciales, oficinas y establecimientos de entretenimiento. El espacio comprende cuatro principales estructuras abovedadas, fusionadas entre sí por puentes y plataformas curveadas para crear un entorno fluido que rodea una serie de patios públicos interiores.  El curvilíneo diseño responde al variado contexto y a las condiciones siempre cambiantes de Beijing. Uno de los atractivos del proyecto, a parte de sus 15 niveles de altura y tres sótanos, es la total ausencia de ángulos rectos y las impresionantes vistas de los bares y restaurantes del nivel más alto.

Aunque Zaha admita que su trabajo no estará completo hasta haber construido un rascacielos en Nueva York y una casa-habitación para ella, es un hecho de que quedará posicionada en los libros de arquitectura junto con nombres de la talla de Frank Lloyd Wright, Norman Foster y Tadao Ando.