Todos los que somos Godínez soportamos la vida de oficina sólo por una sola razón (y no son precísamente las damitas-Godínez): la quincena. Llega el quince y, en automático, los Godínez nos apelotonamos para sacar dinero del cajero cual quinceañeras formando fila para ver a Justin Bieber.

Hordas de porta-gafetes y traga-cafés-solubles esperamos milenios en los bancos más “populares”, mientras miramos con recelo cómo algunos mejor-vestidos-jefes, amas de casa de la vida desocupada, hipsters y otros tantos disfrutan formándose en un banco donde hay más personal que clientes, justo al lado del nuestro.

Para todos ustedes que quisieran largarse a otro banco donde el pasto es más verde, las filas más cortas, las tarjetas de crédito más fáciles y las cajeras más… eh… capacitadas, La Coctelera presenta:

FAQ: ¿Cómo cambiar mi nómina de Banco?

¿Quién es el desgraciado responsable de que yo esté en este banco?

Nuestras empresas son acechadas por dos o tres grandes bancos que les ofrecen guardar el dinero de la nómina (nosotros) en sus arcas de opulencia. Nuestros jefes se ahorran unos cuantos pesos a cambio de depositar nuestro dinero en ese banco que tanto odiamos.

¿Hay algo que mi empresa pueda hacer para cambiarme de banco?

Técnicamente, podrías ir a Recursos Humanos y solicitar —amablemente— que transfieran tu nómina al banco de tu preferencia. Pero, vamos a enfrentarlo, lo mas seguro es que no lo hagan nunca. NUN-CA.

Entonces, ¿quieres decirme que estoy perdido?

No. Existe una cosa que se llama “Portabilidad de Nómina”. Esto obliga al banco donde te depositan tu dinero a transferírtelo al banco de tu preferencia completamente libre de cargo.

¿A dónde quiera? ¿Sin costo?

Así es. Si quieres que el banco donde te depositan tu nómina te transfiera ese dinero a otro banco (uno que te guste mas, donde tengas tu hipoteca, tu tarjeta de crédito o lo que sea) no te puede cobrar ninguna comisión y está obligado por ley a hacerlo. Te lo trasferirá a la cuenta que le indiques en cuanto te depositen tu nómina, siempre y cuando no pase de cierto horario. Si te depositan en la tarde, pasará al día inmediato siguiente. FREE OF CHARGE.

Suena demasiado bueno para ser verdad… ¿cómo le hago?

Es fácil. Ve al banco que retiene tu nómina (algunos bancos te pedirán que vayas a la sucursal donde se abrió tu cuenta) y pídele a cualquier ejecutivo un formato de Portabilidad de Nómina. Es simplemente una hoja, un formato que todos tienen —pero que nadie quiere enseñar ;)— que dice que quieres que ese banco te transfiera tu nómina a tu otra cuenta número tal de éste otro banco. Bingo. Más fácil, ni una sopa instantánea.

Solo necesitas presentar tu identificación oficial y un estado de cuenta (o el contrato de apertura) de tu otra cuenta —a la quieres que te depositen— donde se vea tu CLABE.

¡HA! ¡IN YOUR FACE, DESGRACIADO SUCCIONA-NÓMINA!

No tan rápido; no todo es miel sobre hojuelas. Tienes que recordar estos pequeños detalles: El otro banco no puede abrirte una nueva cuenta de nómina, así que asegúrate que la cuenta que aperturarás te convenga (con bajas o nulas comisiones, no saldos mínimos, etc.). También, recuerda cancelar tu cuenta de nómina “madre” si dejas de trabajar para la empresa que la abrió; así evitaras que te “conviertan” tu cuenta de nómina en una que sí te maneje saldos mínimos y otras cosas engorrosas.

Por lo demás, si el color de tu banco favorito es verde, blanco, azul o rojo, aquí en este blog nos da enteramente lo mismo; solo queremos que sea tu elección y que —cual príncipe de Cenicienta— cuando te cases con alguno no sea por mandato real, sino por amor.

Foto: SpeakingLatino [Creative Commons BY-SA] via Flickr

  • Momo Sapiens

    Me parece muy útil; pero yo no pude, me dijeron que me pagan en una modalidad que es “tarjeta prepago” (Bancomer), por lo que no tengo autoridad sobre la cuenta. pero Gracias! 🙂