Los datos de muertes por accidentes viales son alarmantes y la velocidad con la que aumentan, aún más. Esto ha llevado a las autoridades mexicanas a considerarlos casi como una pandemia dado que México se encuentra en el séptimo lugar a nivel mundial de muertes por estas causas, lugar que es otorgado debido a sus 24,000 muertes anuales en este tipo de sucesos.

Lo más alarmante es que más del 50% de estas muertes podrían ser evitadas de manera simple. La mayor causa de sus muertes es la irresponsabilidad del conductor al exceder los limites de velocidad,  no usar cinturón,  hablar por celular o violar cualquiera de las normas del reglamento de tránsito; otro factor que aumenta el numero de muertes es el abuso de sustancias como el alcohol o las drogas al manejar un vehículo.

Al analizar los datos podemos darnos cuenta de que en México a diario mueren 66 personas por accidentes viales, lo que significa que cada hora muren aproximadamente tres personas en un accidente vial.

El problema México no recae en las leyes, dado que hay suficientes normas, multas y sanciones que regulan y condenan cualquier violación al reglamento de tránsito; el verdadero problema en México recae en que no hay una verdadera cultura vial.

La verdad es dura. Para ejemplificar mi punto basta con salir a la calle y en un tramo no mayor a 10 km. observar cuántas violaciones al reglamento de tránsito suceden.

Al realizar este experimento en un tramo de Miguel Angel de Quevedo pude observar que hay diversas violaciones al reglamento de tránsito que para la mayoría de la gente son “una conducta normal”. Las mas recurrentes que pude observar fue el caso omiso a la norma que señala que los motociclistas deben portar casco; mientras que la segunda violación mas frecuente fueron las vueltas prohibidas; seguidas de exceso de velocidad y el ver a la luz naranja como un incentivo para acelerar aún más.

Cuando preguntamos a la gente por qué no cumple con el reglamento, la respuesta mas frecuente es “Pues, porque no pasa nada”. Sin embargo, los datos nos dicen todo lo contrario; el reto de las autoridades con cara al futuro es el cómo generar conciencia vial.

Los mejores consejos son los mas fáciles de seguir y, por lo tanto, los más ignorados, como el “si tomas no manejes”“respeta los limites de velocidad” y “utilice el cinturón de seguridad”. Otros factores a tomar en cuenta son conocer tu auto, si cuentas con frenos de disco o de tambor, qué distancia toma en frenar y cuántas bolsas de seguridad tiene.

Sobre este último punto podemos decir que es un factor que aumenta exponencialmente el número de muertes en México (el tipo de vehículos), dado que varios de los modelos más comprados no cuentan con los estándares de calidad necesarios. Esto puede sonar exagerado, sin embargo, muchos de estos modelos no podrían ser vendidos en lugares como Europa o Estados Unidos por sus carencias de seguridad. Aquí un ejemplo, tomando como muestra los modelos más austeros de cada auto.

Los 10 autos más vendidos con relación a la seguridad:

  1. Aveo (GM) – No cuenta con bolsas de aire, frenos ABS.
  2. Versa (Nissan)* – Solo bolsas de aire frontales, no ABS. Disco delantero y tambor atrás.
  3. Tsuru (Nissan) – No cuenta con bolsa de aire, ni frenos ABS. Disco delantero y tambor atrás.
  4. Jetta  (VW)* – Bolsa frontal y ABS (opcionales).
  5. Tiida Sedán (Nissan) – No cuenta con bolsas de aire.
  6. Nuevo Jetta (VW)* – Bolsa frontal y ABS (opcionales).
  7. Spark (GM) – No cuenta con bolsas de aire, ni ABS. Disco delantero y tambor atrás.
  8. March (Nissan) – No cuenta con bolsas de aire, ni frenos ABS.
  9. CR-V (Honda)* – Bolsas de aire y ABS (opcionales).
  10. Estaquitas (Nissan Pick UP) – No bolsas de aire, no ABS y muy inestable a altas velocidades.
 *Autos con seguridad estándar

Lo que esta lista nos indica es que de los 10 autos más vendidos en México solo cuatro cuentan con bolsa de aire, y los otros seis no cumplen ni los más básicos estándares de calidad en materia de seguridad.

Para concluir podemos decir que una reforma en cuanto a vialidad en México es necesaria junto con una creación de una verdadera conciencia moral. Este es un problema que nos afecta a todos dado que gran parte de las muertes son protagonizadas por personas que estaban en un mal lugar en un mal momento.

Una reforma en materia vial debería fomentar en la gente el principio del respeto y también concientizar sobre el peligro real de no acatar las leyes establecidas. Para lograr esto y siguiendo un modelo liberal, se podrían usar incentivos o sanciones más fuertes; por ejemplo, en gran parte de Europa hay multas que ascienden hasta los 100 euros (unos 17,000 pesos).

Sin embargo, el cumplir con el reglamento y no tener multas podría otorgar beneficios en trámites como la verificación o la tenencia; esto debería, desde mi punto de vista, ser reforzado por una campaña publicitaria que mostrara la cruda realidad. Otro punto importante de esta reforma sería identificar a el transporte público como un peligro para los automovilistas, dado que solo en el Distrito Federal uno de cada cuatro camiones se encuentra en condiciones deplorables.

Aunque estoy consciente que una reforma así es casi imposible porque no se considera una prioridad, probablemente si los datos siguen escalando exponencialmente, como en los últimos años, el problema salte a la vista como una verdadera prioridad.