Muchas veces hemos leído, escuchado, e incluso discutido sobre la estrecha relación que existe entre el futbol y distintos ámbitos de la vida; tales como el político y el social. Pero, ¿Me creerías si te dijera, que el balompié desató una guerra?

Suena a una historia de ficción, ¿Verdad? Sin embargo, es una realidad. Era un domingo como cualquier otro en Tegucigalpa. Pero, ese 8 de junio de 1969 pasaría a la historia luego del partido clasificatorio rumbo al Mundial de México 1970 entre Honduras y El Salvador.

Debido a la hostilidad mostrada por algunos aficionados hondureños, quienes rompieron los cristales del hotel en el que se hospedaban los futbolistas salvadoreños,  y no los dejaron dormir debido al estruendo que provocaban con cláxones, láminas y petardos. Los de El Salvador no pudieron dormir la noche previa al cotejo, motivo que influyó para que cayeran derrotados 1-0.

Amelia Bolaños, una joven de 18 años se suicidó a consecuencia de lo que ella consideró una humillación para su patria, tanto los medios de comunicación como el gobierno salvadoreño, despertaron y fomentaron el odio hacia el país vecino, promoviendo el deseo de venganza para el partido de vuelta.

Esta historia continuará…

Bibliografía recomendada: Kapuscinski, Ryszard. La guerra del futbol. España, Barcelona edicions digitals. 2012.

Foto: El Heraldo de España