Casi un mes ha pasado desde  aquel glorioso triunfo en los Juegos Olímpicos, donde México ganó medalla de oro en el fútbol varonil. Logro que muchos críticos de este deporte alabaron, elogiaron e incluso marcaron como el más grande en la historia del balompié nacional, incluso mencionaron que el fútbol mexicano ya esta a la altura de otros países que son potencia, como Brasil y Argentina.

¿Realmente este triunfo representa lo que pasa en el fútbol mexicano?

La respuesta obviamente es no, por ahora. El triunfo de la selección olímpica se debe a un plan a largo plazo en el cual hubo constancia, paciencia y mucha continuidad tanto de entrenadores como preparadores físicos; esos planes a largo plazo que faltan en el futbol mexicano.

Este equipo tuvo un proyecto de juego de casi dos años. Desde aquel rotundo fracaso en la Copa América en Argentina 2011 donde acabaron en último lugar del certamen, suceso que a cualquier entrenador de la Liga le hubiera costado la cabeza al día siguiente; Juegos Panamericanos dónde ganaron medalla de oro; partidos preolímpicos, en los que clasificaron como primer lugar; Torneo Esperanzas de Toulon, en el cual fueron campeones; hasta la medalla de oro en Londres 2012. Sin duda los proyectos a largo plazo son la base del éxito en el fútbol.

Tampoco hay que demeritar el gran grupo de talentos que supo conjuntar el “Flaco” Tena con chavos como Hiram Mier, Diego Reyes, Javier Aquino, Jorge Enriquez y Héctor Herrera.

Pero, ¿por que siendo estos jugadores tan buenos los clubes europeos no se fijaron en ellos?

La respuesta es sencilla: el fútbol mexicano no es atractivo ni convincente para el viejo continente. Con tantos logros que ha tenido México a nivel internacional, es tiempo de que se dé un salto en este deporte, un salto que ponga a México en corto plazo como la mejor liga de América y a largo plazo como una de las cinco mejores del mundo.

Esto se puede lograr dando continuidad a los proyectos que los DT’s proponen. Dar oportunidades a los jóvenes en más partidos. Que los clubes decidan por qué medio deciden transmitir sus partidos y así  acabar esa relación cancerígena que tienen ciertas televisoras con la Femexfut influyendo en decisiones que sólo benefician a ellos y no a los más importantes. El futbol debe beneficiar a ese factor que mantiene, sostiene y hace que el fútbol sea maravilloso… nosotros los aficionados.