Era un 23 de febrero del año 1984, parecía un día normal, pero en Guadalajara, Jalisco nacía un niño que más tarde marcaría la historia del deporte mexicano, Juan René Serrano. Dedicándose a la práctica del tiro con arco desde que era pequeño y por consejo de su padre.

Su talento siempre fue evidente, tanto que en la década de los 90, José Almanzor, entrenador de la Selección Mexicana de Tiro con Arco, lo vio en Guadalajara y le convenció de practicar esta disciplina de manera profesional, en una época en que los mexicanos sólo destacaban en campeonatos regionales como los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Eso no detuvo a Juan René y, teniendo tan sólo 14 años, comenzó a participar en competencias internacionales. Tomando el estandarte decidió poner en alto su nombre, el de México y el del tiro con arco. Su prueba más difícil llegó en 2004 cuando consiguió clasificarse a los Juegos Olímpicos de Atenas, en los que demostró una gran actitud y su deseo de brillar, mismo que se vio opacado por su falta de experiencia por lo que no avanzó a cuartos de final.

Cuatro años más tarde tuvo la oportunidad de participar en Beijing 2008, competencia a la que llegó con una mejor preparación pues en el tiempo previo consiguió un Subcampeonato de la Copa Mundial, una presea de bronce en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro y 24 medallas de oro obtenidas en la Olimpiada Nacional.

En los Juegos Olímpicos de 2008 culminó dentro de los cuatro mejores del mundo, sus ocho preseas doradas obtenidas en Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez 2010 y la medalla de bronce por equipos en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, se convierten en los factores que han convertido a Juan René Serrano en una de las esperanzas mexicanas para estos Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Foto: Cambio de Michoacán