Suicidios, asesinatos, chantajes, mentiras, incendios, un tornado, accidentes y muchos secretos fueron lo que Wisteria Lane nos ofreció por los últimos 8 años. Atención, si aún no has visto el final de esta serie continua leyendo bajo tu propio riesgo, si no sabes de que estoy hablando qué vergüenza.

Desperate Housewives terminó este año con un final digno de la serie, en el cual quedan resueltos los conflictos que el final de su séptima temporada trajo y nos dejó una clara visión de cómo fue el resto de las vidas de las esposas desesperadas.

La premisa de la serie es simple: ¿Qué tanto conoces a tus vecinos? Uno solamente se preocupa por saludarlos amenamente cuando se topa con ellos y espera que nunca lleguen a nuestra puerta pidiendo algún favor. Pero nunca sabemos con exactitud qué es lo que pasa detrás de las puertas ajenas. Claro que el programa lo llevó a un extremo dramático que resultó muy conveniente para los ratings; no creo que uno de mis vecinos tenga encerrado a uno de sus hijos en el sótano porque es sospechoso de un asesinato… al menos espero que no.

Sumémosle a esta premisa una segunda: que toque el tema del irreal estilo de vida americano, la vida aparentemente perfecta que tienen estas mujeres en esta famosa calle. ¿Qué más pueden pedir? Tienen a la familia perfecta, viviendo en casas grandes, lujosas, elegantes, reflejan un nivel socioeconómico alto y en una calle donde parece que siempre es primavera; todo florece. Aún así en la primera escena del piloto, Mary Alice Young después de cocinar, planchar, bañar al perro, barrer y trapear va y toma una pistola que jamás había usado y se dispara en la cabeza a la mitad de su sala. Al final del episodio es cuando sus amigas encuentran la nota que les deja más preguntas que respuestas: “I know what you did, it makes me sick. I’m going to tell”. Ninguna de ellas sabía en realidad qué estaba pasando en la vida de su mejor amiga. Y cada temporada traía consigo un nuevo vecino con un misterio y un secreto diferente, hasta que el final fueron las cuatro amas de casa principales las que estaban envueltas en el misterio.

No hacía falta ver las 8 temporadas para darse cuenta que ninguna de las vidas de las amas de casa era perfecta, pero la de nadie lo es; fuera o dentro de la televisión. La serie presentaba tanto situaciones de la vida diaria (divorcios, infidelidades, problemas de salud, dificultades económicas, problemas con los hijos, perder el trabajo, la vida y la muerte entre otras.) como situaciones no tan comunes pero que no alejadas de la realidad (padrastros que resulta que no estaban muertos, psicópatas con sed de venganza, bebés cambiados en el nacimiento, un vecino que intenta destruir al pueblo y un avión que hace un aterrizaje forzoso a mitad del festival navideño). Lo interesante del programa fue ver cómo los personajes se enfrentaban a estas situaciones, con un toque de humor, drama y misterio. Muchas veces me hizo reír, muchas otras preocuparme por alguno de los personajes y no temo en confesar que en varias ocasiones la combinación de una historia bien escrita y bien actuada me provocó derramar alguna lágrima.

Fue una serie con una gran gama de personajes, unos más importantes y trascendentales que otros pero en sí una gran variedad con los cuales uno se podía identificar dependiendo de la situación.

Fue un muy buen final. Lo que más me gustó fue cómo te cuenta qué fue de las vidas de Bree, Lynette y Gaby al irse mudando de Wisteria Lane pero nada acerca de cómo fue la vida de Susan. No por dejar fuera al personaje de Teri Hatcher pero dado que recién acababa de enviudar hubiera sido difícil para los fanáticos ver a Susan con otro que no fuera Mike; no dudo que lo fuera a encontrar pero es mejor pensar que se mudó y que su vida iba a continuar. El toque maestro fue que la vida en Wisteria Lane continua incluso sin sus personajes principales: después de que Susan le da las llaves de su ahora ex casa a la nueva vecina, Jennifer, ásta corre a esconder bajo llave una caja la cual contiene su propio secreto el cual hará todo lo posible por evitar que salga a la luz; está en el lugar perfecto para que esto no pase.

En la escena final Susan se despide de su casa y de su calle acompañada de sus dos hijos y su nueva nieta mientras que varios, no todos, de aquellos que murieron a lo largo de las 8 temporadas se despiden de ella al dejar atrás el lugar que fue su hogar.