Hace una semana mi mamá llegó muy emocionada a la casa con tres boletos para ir a ver el partido México-Guyana. El futbol siempre me ha parecido muy entretenido, y lo es más cuando se le agrega el sabor y el ambiente que se vive dentro del estadio. Hace unos tres días, me enteré que estaban regalando una gran cantidad de boletos tanto Enrique Peña Nieto (EPN) como López Obrador (AMLO) para atacarse el uno al otro, nada confirmado.

Yo imaginaba que al igual que cada día de partido, el tráfico iba a ser un caos, las calles estarían cerradas y la zona abarrotada de gente. La realidad fue otra, la afición empezó a llegar hasta las 6:15 de la tarde (a 45 minutos de iniciar el encuentro). Durante los primeros veinte minutos, el estadio Azteca todavía se encontraba vacío. Poco a poco se fue llenando, con lo que para el segundo tiempo ya se encontraba casi al 100%.

Desde que entré traté de encontrar a los acarreados de AMLO imaginando que serían ellos los que crearían más relajo en contra del candidato del PRI, di con ellos hasta el segundo tiempo cuando empezaron a gritan “Peña puto”. Se encontraban en una de las cabeceras de la parte superior y sólo lanzaron su grito en tres ocasiones a lo largo de todo el juego y, de acuerdo con lo que me comentó un amigo que se encontraba del otro lado del estadio, en dicho sector del Azteca no se alcanzó a escuchar la consigna contra EPN.

Por otra parte, el mediocre desempeño de la selección propició un ambiente más de salida familiar que de pasión futbolera. La gente estaba más interesada en hacer bien la ola que en poner atención a los pésimos centros de Guardado o a los tropiezos de “Chicharito”, por lo que la tranquilidad estuvo presente en las tribuna, y no hubo mayores complicaciones a pesar de la gran cantidad de acarreados. Parece ser que el fútbol y la verde pueden unirnos mucho más de lo que pueden separarnos los políticos.

Yo estoy de acuerdo con que los jóvenes manifiesten su descontento hacia alguno de los candidatos, pero el partido de la selección no era ni el lugar ni el momento preciso. Este tipo de eventos son los que nos unen a todos en el mismo color de la playera, en los mismos ídolos, nos vuelven más unidos como país y sirven para la integración de la sociedad bajo el grito de “gol”; y por lo tanto, no deben de ser manipulados por la política, tienen que mantenerse fuera del ámbito electoral. Ya tenemos suficiente con aguantar sus anuncios y mentiras por toda la ciudad y en todos los canales, por lo menos déjenle al pueblo su preciado futbol, intacto.

Foto: Expediente Noticias