Desde muy pequeños hay una pregunta que ronda cualquier reunión familiar, plática casual o simplemente una duda que surge por mera curiosidad “¿Qué vas a ser de grande?” o “¿Qué quieres a estudiar?“. Cuando somos pequeños, generalmente damos cualquier respuesta que venga a nuestra mente, no importa qué tan descabellada suene. Vamos desde pilotos de carreras, veterinarios y maestros, a médico cirujano especializado en neurocirugía con maestría en Harvard, Oxford y UNAM.

Pero de repente ¡BOOM!, te das cuenta que la realidad de elegir una carrera está a un año o a un semestre de distancia. Empieza el frenesí de encontrar la carrera de tus sueños y la universidad que cumpla con todas tus expectativas para estudiar. Llegan las ferias de carrera y piensas que todo será súper fácil y que verás el stand de alguna institución y será amor a primera vista; pero ¡NOOO! Sin darte cuenta, tienes a 24 universidades regalándote plumas, estampas, pelotitas, cuadernos, intercambios, cultura, deporte… con el fin de decir que son tu mejor opción.

Si esto no fuera suficiente, también está la parte de investigar los beneficios económicos de la carrera, así como la bolsa de trabajo, y algo muy importante: el qué dirán tus papás, amigos, abuelos. Sin embargo, creo que, aunque es necesario pedir su opinión y orientación, no debemos basar totalmente nuestra decisión en sus opiniones. A fin de cuentas, los papás ya hicieron su elección, ya tienen sus carreras y es hora de hacer lo mismo. De acuerdo a una nota publicada en un portal sinaloense sobre encuestas vocacionales, menciona que la  Subsecretaría de Educación Superior tiene registrado, que sólo una tercera parte de los jóvenes en México, el 35 por ciento, escogió su carrera por seguir su vocación, mientras que el 65 por cierto restante lo hizo por presión, por influencia de la familia, entre otros factores.

Es necesario revisar el campo de trabajo y la facilidad con la que te puedas desarrollar en el que te interese, digo, al final del camino, de algo se tiene que comer, pero algo que considero muy importante y que debe tenerse en cualquier carrera, es pasión. No hay carrera fácil, pero las carreras se vuelven más difíciles si no estás estudiando lo que realmente te gusta. ¿Por qué? Porque desvelarte estudiando anatomía, cuando no quieres ser doctor, o perder tus viernes haciendo balances cuando tú no querías estudiar contabilidad, no son la mejor manera de pasar la universidad.

A lo que voy con todo esto es que, dicen que son dos las decisiones más importantes en tu vida (yo creo que hay muchas más), la primera es la elección de la persona con la que te vas a casar y la otra es la elección de carrera, entonces no nos podemos dar el lujo de tomar la decisión a la ligera, cuando a fin de cuentas es a lo que uno le gustaría dedicarse el resto de su vida.

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