Este fin de semana se disputó la final más rara que el certamen de la Champions League haya visto. Chelsea ante Bayern Munich, dos equipos que no fueron campeones en sus respectivas ligas. Los ‘Blues’ venían de hacer su peor temporada en los últimos seis años, al quedar en 6° lugar de la tabla general y no alcanzar lugar para la próxima edición de la Chamipons League. Por su parte, el Bayern venían de perder dos partidos fundamentales el de Copa y el de Liga. está era su oportunidad para redimirse con su afición. Sin duda los dos mejores equipos de Europa no estaban en la final.

Bayern quería aplicar la de: “En mi casa y con mi gente se me respeta” pero los teutones fueron víctimas de sus propios errores. A pesar de que tenían equipo completo con figuras de la talla de Ribery, Robben y Gomez; propusieron e impusieron el ritmo del partido pero no pudieron definir el encuentro.

El partido del conjunto bávaro estuvo lleno de errores desde la falta de precisión de Mario Gomez  al definir, el poco entendimiento entre Ribery y Robben  para generar llegadas por la bandas, hasta la falla del penal de Arjen en tiempos extra y de Bastian Schweinsteiger en la tanda de penales. En ellos estuvo la posibilidad de ganar la final. Pero, por perdonar tantas oportunidades dejaron ir el mayor título de clubes de Europa

Del lado del campeón, Chelsea, cabe destacar el corazón que pusieron dos de sus jugadores : Didier Drogba y Peter Cech, ambos dieron todo en la cancha y jugando sus roles a la perfección, hicieron posible la coronación Blue, de la mano del director técnico Di Matteo, hombre que le dio una cara distinta a los ingleses y que merece más que un interinato en este gran club que ya escribió su nombre en la historia al ganar su primera ¨Orejona”.

Foto: Organización Editorial Mexicana (OEM)