No están para saberlo, ni yo para contarlo. Pero ayer, 14 de mayo del 2012, cumplí 21 años. No vayan a pensar que escribo esto con afán de exhibir mi festejo o algo parecido.

De mi cumpleaños número 5, a mi cumpleaños número 21 existe una enorme diferencia, no sólo el aumento de años y cicatrices en mi persona, sino que ahora los cumpleaños se han convertido en una experiencia bastante diferente.

Son las 23:38 de la noche cuando escribo esto y ya he recibido alrededor de 85 felicitaciones. Uno podría pensar que es una cantidad bastante buena, sin embargo de esas 85, sólo 20 han sido en persona (unas 10 con abrazo de por medio), unas 10 por llamada telefónica, y las restantes han sido virtuales (Facebook y Twitter); felicitaciones que muchas veces son mas por compromiso, que por convicción. Peculiarmente estas vienen de personas que no has visto hace mucho tiempo. Antes de que esto se convierta en un reclamo con tintes de tristeza o algo parecido, voy directo al grano.

Es propio de nuestra época la falta de cercanía a la gente. Parece como si el contacto digital fuera suficiente para sustituir esas conexiones personales que antes se tenían. No es un secreto que el mundo no se encuentra en su mejor momento, pero esto no es culpa de un presidente o algunas instituciones sociales. Nosotros hemos permitido esto, nos hemos dejado de interesar por el otro.

Hoy que es mi cumpleaños me pongo a pensar en qué me gustaría recibir, y creo que un buen regalo para cualquiera sería una muestra de afecto físico y verbal (no sean mal pensados muchachos), que vaya mas allá del obligado comentario en Facebook. Por ejemplo, en la mañana dos de mis primos pequeños me marcaron a mi casa, uno me tocó las mañanitas en flauta y otra las cantó, debo aceptar que fue un detalle pequeño, pero que me hizo muy feliz. Mis amigas de la Universidad me llevaron un pastel, y mis alumnos me felicitaron por las enseñanzas que les intento dar. Eso sí, al automovilista que tenía a un lado le importó poco y me regaló una fina y tradicional “mentada de madre”. No todo es perfecto, dicen.

Todos estas pocas cosas tienen mucho significado en la vida de los demás, y sinceramente no requieren de mucho esfuerzo de nuestra parte. Pero bueno, es sólo la opinión de un casi adulto con emociones a flor de piel.

Un abrazo al amigo, una mirada a los ojos al que limpia parabrisas y un apretón de manos al conserje pueden ayudar y lograr un cambio más de lo que creemos. No se pierde nada con internarlo, ¿ustedes que opinan?

  • Feliz cumpleaños. 🙂

  • cit

    Bien!! ;D en la noche mis comentarios puntuales.
    y no te sientas vale? Felicidades !