Decía una maestra que cuando uno es periodista, no debe jugar a ser literato ni viceversa; que porque uno tiene que elegir algún extremo y nunca los puntos medios; que porque para una crónica, por ejemplo, vestir a los personajes, y en ciertos casos, adjetivizarlos, era caer en un error. Decía que nosotros los periodistas, por trabajar únicamente con hechos, no podíamos darnos el lujo de juguetear con la ficción: “Escribe lo que veas, no lo que pienses que hubiera pasado”.

No les mentiré, lo que dijo mi maestra sabionda hace sentido en casi todos las corrientes periodísticas, y digo casi, porque mi mentora no consideraba una en específico, que aunque relativamente nueva, no cesa de ser esa excepción en un mundo en el que se tiende a ser lo uno o lo otro. ¿Periodismo más Literatura? Sí, existe y se llama Nuevo Periodismo.

Al rescate de las mentes inquietas

Cuando Truman Capote publicó su libro A sangre fría en 1966, dio pauta a uno de esos matrimonios no convencionales en el mundo de las letras. La investigación de un brutal asesinato de una familia en Kansas, pero sobre todo, su narración, fue el despegue de un enlace particular: el de la literatura y el periodismo. Este nuevo movimiento, posteriormente denominado como Nuevo Periodismo, surgiría para aquellas mentes inquietas que nunca dejaron de creer en los matrimonios —aparentemente— imposibles. De esta prosa surgirían nuevos protagonistas, de los cuales, uno de los más sonados sería Rodolfo Walsh con su tan aclamada y criticada Operación Masacre.

Dando un giro a la banalidad

Que Perú fuera uno de los países latinoamericanos con índices más altos de analfabetismo, no fue impedimento para que Julio Villanueva Chang creara la revista que cambiaría por completo la forma en la que concebimos géneros como la crónica, el perfil, el ensayo  y el reportaje.

Villanueva Chang es fundador, director y editor de Etiqueta Negra, una revista de periodismo narrativo en lengua española que, actualmente, se perfila para muchos como la mejor en la corriente del Nuevo Periodismo. Y aunque difícil de encontrar, Etiqueta Negra se ha ganado la fama y reputación que tiene a voces, más que por sus cotizados escritores, por las historias que cada uno regala a la publicación, pero sobre todo, a sus fieles y no tan fieles lectores.

Etiqueta Negra se encarga de darle un giro a la banalidad, diciendo de una forma completamente chusca y distinta lo que porbablemente muchos ya habían dicho. Explora en cada uno de sus temas todas las posibilidades, introduciendo elementos literarios que dan dinamismso y originalidad a cada uno de sus relatos.

¿Por qué las mujeres más hermosas del mundo son hombres? ¿Qué anima a un biógrafo de dictadores a viajar miles de kilómetros solo para ver tres minutos a un mono? ¿Por qué los presidentes de un país necesitan tanto a las brujas? ¿Por qué correr el maratón de Nueva York con la certeza de ser la última en llegar? Etiqueta Negra te da la respuesta.

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Bajo la ayuda de escritores como Mario Vargas Llosa, Juan Villoro, Carlos Monsiváis, Fernando Savater, Joaquín Sabina y Guillermo Cabrera Infante, entre otros, Julio Villanueva Chang ha logrado  mantener viva una propuesta cien por ciento latinoamericana que, a pesar de las adversidades económicas , ha logrado conservarse como una posibilidad para estos cómplices (tanto escritores como lectores), que llegan a Etiqueta Negra como encubridores de la nueva prosa y del periodismo bien hecho.

Imagen: Letras en el tiempo