El Festival Internacional Cedros-UP (FICUP) es un evento en el cual, el departamento de Arte y Cultura del Colegio Cedros invita a músicos de todo el mundo a dar clases, talleres y conciertos durante una semana. Todos los alumnos que toman clases de algún instrumento en la escuela tienen clases individuales y grupales con los profesores invitados, además hay profesores de todas partes del país que toman los cursos de como enseñar en la música. Este año tuvimos 31 profesores invitados de 18 países distintos, como Costa de Marfil, Escocia, E.U.A., Argentina, Venezuela, Honduras, Francia y Bélgica, entre otros.

Al igual que en cada FICUP desde hace 10 años, decidí integrarme como miembro del staff. Este año me asignaron más responsabilidades. Mi trabajo era encargarme de que toda la logística interna de las actividades del colegio saliera a la perfección, lo que involucraba estar al pendiente de los profesores, que tuvieran las sillas y atriles necesarios, un piano eléctrico o las copias de algún material que quisieran repartir a sus alumnos.

Se tenía entendido que la Sociedad de Alumnos de la Preparatoria de la IP iba a hacer una selección de los alumnos mejor capacitados para asistir en el Festival como miembros del staff. Yo tenía asignadas a 20 personas de la matutina y otras 20 de la vespertina. Lidiar con los alumnos de la matutina era imposible. Lo que les pedía que hicieran les valía o lo hacían de mala gana, con flojera y hasta desprecio. Desaparecían en las horas que sabían que había más trabajo y sólo les interesaba volarse clases. Hubo quienes incluso se fueron al cine. Sin embargo me agradó mucho ver que a pesar de todo había 3 personas que estuvieron siempre dispuestas a trabajar, estaban al pendiente de todas las actividades y siempre buscaban en qué ayudar.

En varias ocasiones tanto ellos como yo no teníamos tiempo ni de sentarnos a comer debido a la gran cantidad de actividades que debíamos realizar. Las tardes eran mucho más tranquilas aunque el trabajo fuera mucho mayor. Los jóvenes que ayudaban como miembros de staff en las tardes, que eran del turno vespertino de la preparatoria, eran mucho más comprometidos y trabajadores. Cabe mencionar que los jóvenes de la vespertina son jóvenes de familias más humildes que por su esfuerzo obtuvieron becas del 100%. Estos jóvenes tan pronto les asignaba sus trabajos, estaban al instante realizando las tareas y en cuanto acababan regresaban por más trabajo. Debo decir que de no haber sido por estos jóvenes me habría ido a dormir a mi casa hasta las 12 de la noche.

Los conciertos eran otro boleto. No pude ir a muchos de ellos, pero disfruté mucho a los que pude asistir. El primero fue en Nafinsa y el artista fue Fana Soro con toda su familia. Él es de Costa de Marfil, vive en Vancouver y se dedica a las percusiones y bailes africanos. El segundo concierto fue el de Orquestas y Bandas que debo comentar fue el más pesado de todos. Y el Concierto de Clausura fue simplemente impactante. Todo salió a la perfección, todo funcionó según el plan y pude disfrutar de las ultimas piezas sentado en una butaca.

Me causa mucha tristeza que probablemente ya no pueda volver a participar de este Festival. Me ha dejado grandes experiencias, maravillosos momentos y me ha permitido conocer las diferentes músicas del mundo, a pesar de tener que trabajar con personas que no están muy comprometidas. En resumen, algo que no cambiaría por nada del mundo.