«Un brazito ya se le rompió.
Su carita está llena de hollín.
Y al sentirse olvidada lloró
lagrimitas de aserrín.»

La muñeca fea. Cri-Cri

Dicen por ahí que como mexicanos los utilizamos demasiado; unos opinan que por afectividad, otros que por cursilería, ya los más puristas afirman que su uso se debe al sentimiento de inferioridad que, según ellos, siempre nos ha caracterizado. Lo cierto es que de una u otra forma los diminutivos, al igual que las mentadas y los anglicismos, son ya algo característico en nuestro hablar cotidiano.

Se cree que el uso del diminutivo en nuestro país viene de la influencia náhuatl, en donde usar este tipo de sufijos era de lo más común. De esta forma -tzin, por ejemplo, se utilizaba —entre otras cosas— en palabras como tzapontzinco (zapatitos) o nopaltzinco (nopalito), denotando así pequeñez. Al llegar la conquista, los españoles debieron de haber utilizado los diminutivos para comunicarse, pero sobre todo, para llegar a los indios a través de sus propias formas lingüísticas. El resultado sería una influencia inevitable y recíproca en nuestro lenguaje.

Sufijos pa’ todos

Hoy en día, ninguno de nosotros se ha salvado de utilizar por lo menos unos cuantos diminutivos al día, ya sea por necesidad o ya de plano por simple inercia de poner sufijo a cualquier cosa que se tenga enfrente; sólo basta analizar su participación en algunas de las formas gramaticales que conforman nuestro hablar:

  • Sustantivo: gatito, cachorrito, cafecito.
  • Adjetivo: pequeñito, grandecito, malito.
  • Verbo: corriendito.
  • Pronombre: aquellito.
  • Adverbio: tempranito, encimita, despacito, tantito.
  • Cuantificador: poquito, bastantito.

Incluso los fieles católicos se han dado el lujo de utilizar estas formas, rebautizando como diosito al “ser único y omnipotente de la creación”.

¿Cuándo los usamos?

1. Cuando queremos fingir modestia: Acabamos de comprar una casita en Pedregal, tiene algo así como 10 recámaras y 3 pisos.

2. Con una apócope de nombres propios, o mejor dicho, como le dicen a uno “de cariño”: Juanita-Juana, Carmelita-Carmela, Antonio -Toño Toñito.

3. En la comida: ¿El sopecito va con todo?/¿Tus taquitos de qué los vas a querer?

4. Para intensificar insultos: ¿No que no, putito?/A ver cabroncito

5. Para discriminar sin que se oiga tan feo: negrito, jotito, gringuito.

6. Para expresar juventud (aunque no siempre se tenga): Decir señorita a las mujeres —mayores y solteras—, para que no se sientan ofendidas.

7. Para pedir favores: Por favorsito, me prestas hoy y te lo pago mañana mismito.

8. Para crear tensión y expectativa: Ahorita te digo/espérame tantito/ al ratito te cuento.

Y aunque la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) diga que los diminutivos discriminan y sólo desprecian (cieguito, cojito), lo cierto es que a más de un mexicano esta costumbre ya se le ha quedado arraigada, por lo que nada ni nadie hará que estas formas queden fuera de nuestro léxico.

Por ello, si vamos a utilizar los diminutivos,  por lo menos hay que usarlos bien, y nadie mejor que Algarabía para enseñarnos cómo hacerlo, porque cuando de aprender se trata, ¿qué tanto es tantito?

Imagen: Dreamstime

  • Juan Pablo Perdominho

    Hasta donde yo tengo entendido (y creo que sería bueno mencionar) es que en el náhuatl, los diminutivos significaban reverencia o importancia, mas que pequeñez.

  • Correcto, pero también pequeñez. Recuerda que en el náhuatl (como bien señalaba el viejo Burns) las acepciones de las palabras eran de manera literal, figurada y fiolosófica.

  • Jozz Gómez

    Así es Juan Pablo, en el náhuatl los diminutivos también significaban reverencia o respeto, sin embargo, debes considerar que este tipo de sufijos no tenían una forma definida sino muchísimas. Podías usar solamente sufijos o incluso sufijos en los sufijos. De esta forma a un venado recién nacido se le podía llamar mazaconetl, pero si era pequeño se le nombraba
    mazatepito; si era digno de mencionarse respetuosamente era mazatzin, y si queríamos denotar más respeto, el nombre correcto era mazatzintli. Como ves, de un sustantivo pueden derivar varios significados, dependiendo del sentido que se quiera dar.
    El -tzin específico (referente a la pequeñez) de la nota es solo utilizado como un mero ejemplo, que no pretende generalizar y decir que todo diminutivo en lengua náhuatl hace referencia al tamaño. Sé, que por otro lado, el mismo sufijo también denota reverencia y trato cortés, sin embargo, como comenté antes, todo depende del significado que se le quisiera dar a cada palabra.