Vamos por partes.

Creo que todos estamos convencidos de que la mejor forma de acabar con el mercado negro es legalizarlo. No es deseable para sustancias altamente peligrosas, trata de organos o personas, pero no deja de ser una realidad.

¿Recuerdan a El Padrino? Ellos sólo vendían alcohol y juegos. Lo que hoy es Casa Cuervo y PlayCity fue una vez origen de corrupción, matanzas y dinero sucio.

Creo, además, que todos convenimos en que el alcohol no es peligroso si se toma con moderación. Nadie le reprocha una copita a otra persona, y tomar un buen vino o un destilado es parte fundamental de una buena plática. Pero también es cierto que tomar sin moderación provoca muchos males, entre los cuales destacan los accidentes viales. Programas como el alcoholímetro confirman el éxito de monitorear que la gente no maneje borracha.

La Secretaría de Salud, desacertadamente, quiere ahora elevar la edad mínima de consumo, de 18 a 21 años. ¿Saben que provocará? Más muertes de jóvenes.

Verán. TODOS sabemos que los jóvenes no comienzan a tomar a los 18, sino antes. De hecho, en consumo entre familia, no es mal visto que un joven de 15 o 16 brinde en compañía de los suyos. El problema hoy es que es difícil convencer a un vendedor de no venderle alcohol a los jóvenes, pues significa pérdida de dinero. Lo mismo para los antros. Así, hay un mercado clandestino de venta de alcohol a los jóvenes desde los 15, 16 o incluso antes. Por otro lado, lo que sí es legal es manejar a los 16, con permiso, o a los 18 definitivamente sin muchas restricciones.

Cuando un joven de 16 está aprendiendo a manejar el consumo de alcohol y manejar un automóvil es cuando está permitido manejar y es difícil prohibir tomar. Si “elevamos” la prohibición hasta los 21, los jóvenes seguirán tomando a los 16, simplemente fomentaremos más el mercado negro.

¿Les propongo algo? Dejemos que los jóvenes tomen legalmente a los 16, pero prohibámosles manejar hasta los 18 o 20 años a partir de cierta hora de la noche.

Así, haremos “legal” que tomen desde chicos (cosa que ya hacen) y será mas fácil controlar su consumo (o enseñarles a controlarlo) sin permitirles ponerse en riesgo al volante. Estoy seguro que será mucho más facil convencer a los policías viales de que detengan a cualquiera que parezca demasiado joven a pedirle a los dueños de los antros que restrinjan la entrada.

Así, cuando los jóvenes cumplan 20 años llevarán ya 4 años aprendiendo a manejar su consumo de alcohol y estarán conscientes de sus efectos. Además, es un excelente pretexto para fomentar que los papás recojan a sus hijos (y se den cuenta en qué estado están) o que éstos tomen taxis. De otra forma, estamos poniéndoles una pistola en la sien y cargándola.

¿Qué tal durmieron? XI

Los que andan manejando borrachos —pero sus campañas— son Pena (ajena) Nieto y Cordero. Creel no se queda atrás. Ya empezaron con sus vergüenzas ajenas concediendo entrevistas a tonta y a loca.

  • Creo que es en verdad atinado, paues para un padre como yo es una buena forma de MONITOREO, sobre todo me gusta la idea de saber que esta propuesta está escrita por un joven que conoce de primera mano las fiestas y los abusos de otros chicos. FELICIDADES.