No soy gamer, eso es seguro. Pero siempre he dicho que soy fiel a Nintendo y, principalmente, a sus dos franquicias estrella: Mario Bros. y The Legend of Zelda, especialmente a la última.

Hace poco menos de dos meses salió al mercado su más reciente título llamado Skyward Sword, y aunque difícilmente llego a escribir reseñas de películas, discos o juegos, ésta vez tenía que animarme a hacerlo.

Ya se había escrito alguna vez sobre esta franquicia, por lo que recomiendo leerla antes para que sepan de lo que hablo.

Lo mejor que tiene el juego es el uso del Wii Motion Plus en su control para el manejo de los diversos accesorios que el personaje principal utiliza. Contrario a lo que estábamos acostumbrados en entregas anteriores, el juego ahora no se pausa al momento de elegir tu arma o accesorio, sino que lo haces de manera natural, con sólo apretar un botón y mover la muñeca, mientras la acción del juego sigue. Además, el diseño de todos estos utensilios está pensado para tomar ventaja del sensor de movimiento del control; desde manejar un escarabajo volador hasta el disparo de una flecha, una simulación que se acerca mucho a la realidad.

Pero sin duda lo mejor del control se lo lleva el manejo de la espada y escudo. En el anterior juego para Wii, Twilight Princess, que fue pensado para lanzarse en el GameCube, la adaptación a la nueva plataforma implicó que con sólo un movimiento del control el personaje blandiera su espada. Pero ahora es diferente, sin duda el agitar el control como loco te funcionará al momento de enfrentar enemigos, pero las batallas más satisfactorias suceden cuando debes levantarte del sillón y pelear como un caballero medieval. En ocasiones será necesario tomarte el tiempo suficiente para despistar al enemigo, hacer movimiento bien definidos atacando partes específicas y reaccionando en el momento justo para bloquear algún ataque con tu escudo.

Mucho se dice que el mejor título de la franquicia (y mejor juego de la historia) es Ocarina of Time, lanzado para el Nintendo 64, que por primera vez entregaba un título de la franquicia en forma tridimensional y que supo aprovechar los controles y el diseño del juego para hacerse memorable. Pues sin duda lo volvieron a hacer con Skyward Sword, aunque muy tarde en el ciclo de vida del Wii.

Sin duda alguna, otro de los grandes aciertos es la historia.

El juego trata de darle una historia fundacional a las leyendas posteriores. Varios elementos son una constante de la franquicia: la Triforce, el poder de los dioses, capaz de cumplir el deseo de quien la posea; Ganon, el malvado villano empecinado en conseguir el poder; Zelda, la princesa heredera de un antiguo linaje; Link, el héroe que el destino siempre llama; la Master Sword, la legendaria espada a la que el héroe está atado. Todos estos elementos recurrentes son explicados de una buena vez.

Se dice que tres dioses crearon la tierra y después crearon el poderoso objeto conocido como la Triforce, dejándolo al cuidado de la diosa Hylia. Seres del inframundo intentaron obtener ese poder para crear un mundo lleno de maldad y tinieblas, por lo que la diosa elevó ese objeto, junto con los habitantes de la tierra y creó una ciudad en las nubes, encerrando al demonio que amenazaba con la paz.

Mucho tiempo después inicia la historia del juego. El demonio está intentando escapar de su encierro con la ayuda de uno de sus lugartenientes: Girahim. El plan ideado por la diosa se pone en marcha y dos jóvenes, Link y Zelda, deberán tomar su lugar en lo que el destino les ha preparado. Zelda debe aventurarse a cumplir las instrucciones que la diosa le dejó; y Link, al ver que Zelda se ha “perdido” decide ir tras ella, aunque sus caminos no sean el mismo. Así, mientras Zelda hace lo posible por mantener al demonio en el encierro, Link deberá preparase para convertirse en el héroe que lo derrote de una vez por todas.

Suena a un cliché enorme, de hecho elegí las palabras para que así sonara… y ahora me he arrepentido de contarles el resto de la historia. Si son fanáticos de la franquicia, seguro ya lo habrán jugado y saben cómo termina, o quizá, esperan el momento adecuado para comprarlo. Si no lo son, Skyward Sword es un juego perfecto para iniciarse en ella, darle una oportunidad y dejarse cautivar por la historia. Después podrían comprar el Ocarina of Time 3D  y adentrarse un poco más, pero éste es un buen inicio.

¿Por qué en entregas siguientes parece imposible que Ganon muera definitivamente? ¿De dónde proviene la Master Sword? ¿Por qué siempre se involucra a la familia real de Hyrule? ¿Por qué siempre es un sujeto en traje verde el que salva el día?

Todas las grandes preguntas serán contestadas y algunas más surgirán. Dense la oportunidad de dejar a un lado juegos como Skyrim o Modern Warfare (que sin duda son buenos), y denle una oportunidad a la franquicia que definió la industria y que más allá de las gráficas, es capaz de cautivarte con la historia detrás.