Ayer decidí cerrar mi Facebook, o por lo menos, suspenderlo un buen tiempo. El editor en jefe de este espacio me mencionó la posibilidad de cerrar el suyo y se me metió la idea en la cabeza. Hoy, después de escribir esto, lo haré. Algún tiempo anduvo “de moda” —gracias a López Dóriga— que te secuestraban por “el Facebook”. No dudo que no sea lo más sano tener tu vida en línea, pero no es sólo a mi seguridad personal a lo que responde mi decisión. Tampoco soy de esa camada de los 30’s (aunque no todos ellos piensan así) que creen firmemente que el “internets” nos come el cerebro, nos vuelve zombies, nos hace dejar de leer y vivir y pensaría y así (aunque casos se dan).

Mis razones son más sencillas, pero antes debo de aclarar que son mías. No pretendo convertir a nadie a la religión del anti-facebookianismo, ni estoy criticando de ninguna manera a quien usa la herramienta; repito que estas razones son mías y aquí las expongo.

1. Me hace tremendamente improductivo. Estoy trabajando en mi tesis y en varias cosas más en mi propia computadora. Mientras espero a que Excel calcule todo, a que se bajen las bases de datos y todo el numerito le doy “una checadita al Face” que termina durando varios minutos. Pierdo por completo el foco distrayéndome con cualquier cosa, viendo alguna foto, alguna publicación, o lo que sea. Recientemente 9gag es tema en voga dentro de Facebook, lo que hace la combinación mortal. Sí, disfruto reírme con eso, pero también disfruto terminar mis responsabilidades y sentirme liberado.

2. Me aleja de las personas que quiero. Así es, suena un poco contradictorio, pero aunque a través de Facebook me he topado con gente que aprecio y hace tiempo que no hablo, nunca ninguno de esos contactos ha pasado de un amable mensaje en el —ahora llamado— timeline. Sería irreal que dijera que gracias a Facebook he estado más cerca de los demás, porque realmente, con cubrir un mínimo de cuota de cortesía (un mensajillo en los cumpleaños, un “like” ante el anuncio de un nacimiento de un hijo) me eximo de tener un trato mas profundo. Recientemente la hermana de una de las personas que mas estimo, se casó. Vi las fotos, supe como se llamaba el esposo y donde se casaron, y luego mi cerebro supuso que ya había tenido, con esas acciones, un detalle con él, cuando la realidad es que ni un maldito mensaje de felicitación le mandé. ¿Que me costaba llamarle a su trabajo?

Por otro lado, los inbox famosos me crean mayores conflictos. Las personas que lo usan en lugar de SMS o whatsapp me ponen en aprietos, porque casi nunca reviso mi inbox. Frecuentemente me encuentro con mensajes amistosos, peticiones de algún tipo o invitaciones varios días después de que hagan sentido. Si tienes mi celular, que lo traigo todo el tiempo, mándame el mensaje allí. El simple hecho de que lo reciba en la aplicación adecuada me hace concentrarme sólo en tu mensaje; si me lo mandas por Facebook además de verlo me pongo a papalotear y es probable que se me olvide contestarte.

En otra categoría están los “semi-mails” dentro de los mensajes de Facebook. Cuando veo mi Mail, trato de tomarme el tiempo de escribir algo mas largo que un mensaje, para que no iniciemos una cadena infinita, para decir lo que tenia que decirte. Darme la oportunidad de escribir con calma es algo que me gusta ofrecer como cortesía. Si quieres saber cómo escribir en La Coctelera, prefiero mil veces explicarte con lujo de detalle a través del correo que en un mensaje rápido por Facebook. Además, el correo es algo que reviso diario —incluso hora a hora—, pero que cuando termino de verlo, lo cierro y no me distrae en un buen rato.

3. Me hace aburrido. Cuando veo las fotos de las vacaciones de mis amigos, de sus fiestas, de las graduaciones y de toda su vida entera, me quita todos los temas de conversación casual con ellos. Ya no hay más “¿cómo estuvo tu graduación?” o “¿que tal tus vacaciones?”. Facebook me entera de quién corta y quién sale con quién antes de que me sorprenda al escucharlo de viva voz. Facebook me enseña continuamente lo que todos hacen y eso me hace perder el interés en todos. Seguro, extrañaré ver las fotos de ciertas personas, pero preferiré mil veces más que cuando los vea me las enseñen de su propio Facebook con tal de que interactuemos un poco al verlas.

4. Me hace sentir culpable. No sólo por la parte de la productividad. Con tantos mensajes, personas, cumpleaños, eventos y todo, Facebook continuamente me hace sentirme culpable por no felicitar a todos, ir a las fiestas de todos, responder los mensajes de todos. No es que me lleguen toneladas diarias, pero sé que si no abro Facebook en una semana, por lo menos un mensaje pendiente andará flotando por ahí. No quiero que mis amigos piensen que los ignoro cuando se me “traspapela” algo en Facebook. Cuántas veces me han dicho “¿Por que no viniste a mi fiesta? ¡Puse la invitación en Facebook!.

La verdad es que hasta antes de Facebook nadie estaba acostumbrado a recibir mas de 20 ó 30 felicitaciones de cumpleaños de personas que no están junto a ti. Recibir —y tener que mandar y responder— cientos y cientos de felicitaciones o comentarios casuales es irreal e innecesario. No me molesto si ninguno de mis amigos no tan cercanos de la Prepa no me felicitan en mi cumpleaños, ya después nos veremos en la comida de la Prepa cuando se organice y brindaremos juntos. Prefiero tener el detalle de hablar bien con alguien que cumple años o que se gradúa o se casa antes de eximirme de esa responsabilidad con un mugre mensaje, y prefiero no sentir que ignoro a todos regresando al (desafortunadamente y humanamente limitado) tiempo tradicional de calidad que puedo ofrecerle a las personas que quiero.

Y 5. Me da un poco de miedo. Algunas personas me han mandado peticiones de amistad al Facebook sin siquiera conocerlas sin razón aparente. Es cierto también, que en alguna medida estoy exponiendo mi vida entera ahí. No tengo conflicto con Twitter. Fuera de mi nombre, profesión e intereses, nadie en Twitter sabe nada de mi. Facebook sabe cómo me llamo, dónde vivo y con quién trabajo, quiénes son mis amigos frecuentes y quiénes no, qué lugares visito y qué estilo de vida llevo. Sabe quiénes son mis familiares y cómo se viste mi novia; sabe hace cuánto me gradué de qué universidad y en dónde nací. La verdad es que no me resulta tan cómodo tener toda mi vida expuesta. No es que sea yo el dueño de ninguna televisora o compañía monopólica de teléfonos; de hecho vivo en un modesto departamento tamaño carta que me protege de ser víctima de un plagio, pero la idea de tener mi vida ahí sin más me causa un poco de escozor, sobretodo si no estoy recibiendo nada a cambio.

Cabe resaltar que no le temo a la tecnología ni a las redes sociales, sino todo lo contrario. Amo Twitter y seguiré usándolo, porque ahí nadie se ofende si no lo sigo, ahí interactuo más con los que quiero y los alcanzo a conocer mejor a través de lo que escriben. Ahí consigo información periodística veraz mas rápido que comprando el periódico y contacto a gente que le aporta algo a mi vida; una risa, un dato, una reflexión o una pequeña aventura. ¿Qué opinan ustedes?

ACTUALIZACIÓN:

Encontré que esto puede ser el inicio de una tendencia. Les recomiendo leer éste artículo del New York Times.

  • Como he sido aludido me siento obligado a responder.
    Sí, debería cerrarlo por estas razones y quizá una más: en sí, Facebook ya es aburrido. Es una máquina de stalkeo enorme que, como dices, te hace aburrido. Además de que se está convirtiendo en algo que no era.
    No sé cómo describirlo pero… ya no es lo mismo.
    Desafortunadamente yo no puedo huir de él porque tengo varias páginas que administrar, pero creo que me desharé de amigos que no lo son, me quedaré con lo esencial, mejoraré mis listas de privacidad y… sí… eso.
    Y ya.

  • Si estuviera en tu lugar hubiese sido más difícil. Dejarlo en lo mínimo indispensable suena buena solución.

    Saludos!

  • Araceli González

    La diferencia está en el buen uso y no en el abuso. Sería tan contradictorio como dejar de comer, porque engordas; o dejar de hacer ejercicio porque ya no puedes hacer nada más; o dejar a los amigos, porque te quitan el tiempo.

    Es una buena herramienta indiscutiblemente, el problema es que se convierta en un modo de vida.

    Administración del tiempo y recursos, sin duda.

  • Creo que tienes razón, pero la cuestión es que no es solución para todos. Creo que no pasaba demasiado tiempo en Facebook… Además, hay cosas que son más negativas que positivas per se: Checar Facebook está muy lejos de ser una necesidad primaria.

    Ahora, por lo de la herramienta, concuerdo plenamente en que eso es lo que es y no todas las herramientas nos sirven igual a todos o si quiera le sirven en absoluto a algunas personas, como un cirujano plástico con un taladro de concreto.

    ¡Gracias por la lectura y los comentarios! Nos motiva a escribir.

  • Santiago

    Tus razones muestrab que eres incapaz de controlarte ante un sitio. Que te hace perder el tiempo, que no te concentras o que te desconcentras, que te sientes culpable por no ir a todas las fiestas. Ni cuando te invitan en persona vas a todos… Como herramienta para mantenerte en contacto con gente alejada es muy buena herramieta; y si te aleja de los cercanos depende de ti, no de un sitio. Personalmente estoy en desacuerdo con tus razones y con tu decisión porque lo único que parece es que le tienes miedo y poco control sobre la tecnología.

  • Mi estimado:

    Efectivamente, has dado en el clavo. Yo no soy capaz de controlar eso. Y si, lo cerré por miedo. Que bueno que estés en desacuerdo con mis razones, porque como lo eqxplico al principio, no pretendo darle las razones a todos sino que expongo mis razones (hay que leer bien muchacho).

    Por otro lado, no comparto contigo la forma de reaccionar ante una persona que reconoce su debilidad y tentación. Cuando existe una tentación, decía por ahí algún santo famoso, no hay que hacerse “el valiente” y enfrentarla, sino hay que huir —si se permite la expresión— heróicamente.

    Piensa por un momento en un alcohólico que “se hace el valiente” y entra a un bar. ¿Es más un hombre valiente que un tonto? No lo creo.

    Finalmente, como mencioné ya, efectivamente tengo miedo y poco control de Facebook. Eso es porque es una herramienta que no me conviene a mi. Hay que recordar, por otro lado, que hay herramientas “mas malas que buenas” si se me permite, como los acordeones en los exámenes.

    Gracias por leer y por reaccionar. Te mando un saludo y ojalá podamos continuar con esta conversación.

  • Jozz

    Estoy totalmente de acuerdo, he querido cerrar mi facebook desde hace tiempo, pero al igual que otros, razones de trabajo/escuela me lo han impedido.

    Soy una persona sumamente distraída y con facebook MÁS, no puedo estar haciendo una cosa porque ya me llegó la notificación de alguna etiqueta o de una invitación a un evento (seguramente masivo) al que no asistiré. Y claro, por supuesto me distraigo de mis labores porque como dices, al ver una cosita te metes en otra y ya pierdes veinte minutos.

    Una cosa que me molesta es que mis amigos hacen pública TODA su vida, lo que me deja sin tema de conversación cuando estoy frente a ellos. Ya no hay discusión ni diálogo porque todo lo sucedido ha sido publicado ya en facebook; el viaje del fin de semana, la celebración de un cumpleaños, la graduación, etc.

    En fin, admiro lo que facebook ha logrado como red social, sin embargo, no me siento completamente apta para permanecer en ella. Optaré por la idea de permanecer con lo esencial y echar fuera todo lo que me cause alguna distracción.

  • Nelly Espinoza

    No dudo que todos nosotros cayéramos en el “fenómeno facebook” cuando recién empezáramos a usarlo, (ese en el cual no podíamos despegarnos de el), sin embargo no creo que sea motivo para decir que ciertos aspectos de nuestras vidas van en declive desde que esta redo social entro en nuestras vidas. Respeto tu punto de vista pero no lo comparto, no defiendo a facebook sólo digo que no tiene el poder para atarnos a el y dejar olvidado lo demás o cómo para ocasionarnos problemas, si lo vemos desde cierto punto de vista es una red social monótona, siempre es más de lo mismo, si bien nos acerca a ciertas personas con las que no hemos tenido contacto en mucho tiempo, pero no nos ofrece nada más nuevo que eso.
    Creo que depende de cómo lo tomemos los usuarios, cómo un todo en el cuál gira nuestro mundo o cómo una simple red social para pasar un rato de ocio.

  • Son algunas de las razones por las cuales cerré el mío. Creo que ha sido una sana decisión, porque continuamente me he topado con impulsos de ex-adicto en rehab por entrar a ver cualquier cosa en Facebook. ¡Gracias por leer!

  • Como he comentado, creo que tienes razón en cuanto a que es una herramienta y como tal, no nos puede servir igual a todos. Extraño ciertas cosas, como los “eventos” (era más fácil averiguar dónde era la fiesta), pero pues para mí se había vuelto algo negativo. Si para ti es una herramienta útil, deseo de corazón la sepas dominar y no ella a tí. ¡Gracias por la lectura!