Hace poco más de un año, tuve mi increíble iniciación en el fantástico mundo del automovilismo en la bella Ciudad de México (o sea, empecé a manejar). La verdad, el simple hecho de manejar entre camiones fieros, motociclistas que creen que cualquier pequeño espacio entre los coches es su carril, peatones desquiciados, miles y miles de obras, entre tantos otros factores, hacían que me asustara manejar… y hasta la fecha me sigue asustando un poco.

Siendo honesta, también he tenido momentos en los que saco al taxista que llevo dentro, y creo que todos lo hemos hecho aunque sea una vez. El problema es ¿qué tanto podemos evitar sacarlo? Y  ¿qué tan bueno es sacarlo?

En lo personal hay dos experiencias que han sido las que más me han marcado:

La primera fue ver a un camión dando una vuelta en U que está prohibida. No, no me impactó que se haya dado una vuelta prohibida, me impactó porque al momento de hacerlo, atropelló a un señor que iba cruzando la calle. En cuestión de segundos la calle se llenó de espectadores y de verdad, quedé en shock. Me impresionó la falta de conciencia del señor conductor, y el pensar en qué tan común llegan a ser ése tipo de incidentes.

La segunda, fue una vez en la que iba manejando sobre Insurgentes y una señora empezó a sacar su manita. Íbamos avanzando rápido y yo no entendía si la señora quería cambiar de carril, si estaba sintiendo el aire entre sus dedos o qué quería, hasta que me fijé en los coches que estaban más adelante y noté que se estaban frenando… llámese que la manita era una invitación a que yo frenara porque no servían sus luces de freno… ¿EN SERIO?  Usar la manita para cambiar de carril es una cosa (que deberíamos evitar y usar las direccionales) pero en una de esas ni la señora ni yo nos libramos de un buen choque.

Entiendo que hay muchos factores, que se ven mezclados en el caos vehicular que vivimos día a día. Que si cerraron porque hay huelga, que el Metrobus nos quitó un carril,  que ya le van a poner 34 pisos al Periférico, etc. Pero eso no es pretexto para que seamos unos cafres al volante. Honestamente, creo que podríamos ahorrarnos muchos problemas, enojos y choques intentando poner nuestro granito de arena. Teniendo en buenas condiciones los coches, intentando manejar lo mejor posible, tocando el claxon lo menos que se pueda (el claxon todavía no tiene la función de desaparecer ni de mover coches, no abusen de él).

Y tal vez suene como una idea muy romántica, pero así podríamos poner en esta ciudad, en la que manejar es cosa de valientes, un poco de orden.

Les dejo un video con el caso de los incidentes con el metrobus, que salió al aire hace poco.

  • Pedro González

    La verdad sin censura y con sentido del humor, muchas felicidades ya que no muchos hablan de este tipo de temas como lo hiciste así que sigue así muy buen trabajo

  • Martha Arroyo

    Tete ! Éste es mi favorito de tooodos ! increíble y sin duda se nota como tú estilo va mejorando y mejorando, éste es el que más me atrapó de todos, y me encanta la manera en que haces que tu opinión y experiencia suenen como si tuvieras de fondo toda una investigación !

    Feliciades ! TQM !

  • ellui

    civismo… civismo? los ciudadanos deberíamos enterarnos de que se trata

    y quizá suene romántico pero tal vez, si supiéramos algo sobre civismo, hasta habría menos automovilistas já, deberías escribir al respecto. Buen tema, buen artículo, felicitaciones a la autora

  • Jorge Guerrero

    Lo he dicho una y otra vez. Gente con talento y ésta mujer para escribir. Aunque siempre escribas sobre cosas que no me interesen, siempre logras atrapar mi atención cosa que creo yo, no cualquiera puede hacerlo. Comunicar es lo tuyo mi querida Esther. Por otra parte, diós mío…Vivir en el DF cada vez es más terrorífico. Me encantaría ver esta nota en algún periódico para concientizar a las personas de un modo divertido y diferente. Quizás funcione.