En cada familia, sin importar de donde venga, cuántos miembros tenga o de qué estrato social, toda familia tiene anécdotas. El modo en el que se conocieron los abuelos, la historia del tío abuelo que peleó en la batalla de Puebla bajo las ordenes de Zaragoza, cuando accidentalmente quemaron la alfombra o la vez que le prestaron su tarjeta de crédito a una celebridad porque la suya no pasaba.

Todas estas pequeñas historias son las que van haciendo de nuestras familias lo que son en este momento. Es el conglomerado de todas aquellas anécdotas lo que representa el verdadero patrimonio, la verdadera herencia que nuestros padres y nuestros abuelos tienen para nosotros.

Hoy en la tarde estuve en casa de la hermana más grande de mi papá. Después de estar platicando un rato empezaron a aparecer las anécdotas. Era tal el interés en lo que mi tía nos estaba contando que dejé de lado mi celular (lo cual, debo decir, es muy difícil de lograr) y me entró un sentimiento de curiosidad, de querer saber más. Había cosas maravillosas en mi familia que yo jamás me había imaginado. Historias de amor y tragedia, de héroes y villanos, historias que creaban en mi mucha más conmoción y asombro. No eran historias distantes salidas de la imaginación de un autor, ni los hechos del pasado relatados por un historiador reconocido. Mucho menos las falsedades, y perdonen pero es cierto en gran medida, que intentan meternos en la cabeza con los libros de la SEP. Eran historias de mi familia, con personajes que yo conocí, de quienes tengo fotos o recuerdos. Era mi sangre la que estaba peleando por el amor de aquella mujer, eran mis raíces las que estaban sobreviviendo la intemperie del campo de batalla.

Todas y cada una de las decisiones tomadas durante esas historias, en esos momentos, aquellos giros en la historia, esos personajes que van agregandose a la historia influyeron en mí, en lo que soy hoy en día… mucho más que Benito Juárez. Esto me llevó a pensar ¿Cuál es la verdadera historia de México? ¿La que viene impresa en los libros? ¿O la que se encuentra en la memoria de todas aquellas personas que vivieron los hechos? Una historia que relata la trayectoria política y cultural de un pueblo contra la historia de sus ciudadanos y de sus familias.

Ambas son necesarias, porque vivimos en un país que determina en cierto modo quienes somos, las costumbres, nuestro idioma y nuestro modo de actuar. Mas no hay que olvidar de dónde venimos, quiénes son nuestros ancestros, cuál es nuestra historia, la que por línea directa va a generar la mayor influencia en nuestra personalidad, carácter y educación. Yo tomé hoy la decisión de sentarme durante varios fines de semana con mis familiares, en especial los más grandes, para rescatar todas aquellas historias, las fotos, los documentos… para llevarlo de generación en generación, para no olvidar de dónde vengo y a partir de ahí armar las bases para saber a dónde voy. Les aseguro que si voltean hacia atrás, si se sientan durante unas horas con sus abuelos, sus tíos o sus papás y les piden que les cuenten sobre su pasado, no sólo van a alegrarles una buena parte de su día, van a salir maravillados por todo lo que han vivido, por esas miles de cosas que jamás se habrían imaginado que pasaron. Rescatemos esas maravillas, rescatemos esas experiencias pues una vez que aquellas memorias vayan muriendo nadie va a interesarse por ellas, nadie va a poder recuperarlas y nos quedaremos sin herencia, sin un pasado al cual voltear para entendernos.

Recatemos nuestro pasado.