El pasado 5 de junio del presente año se cumplieron 30 años de que se publicaron los primeros  casos de pacientes con VIH-SIDA en el mundo, cuando el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos convocó a una conferencia de prensa donde describió cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en Los Ángeles. Al mes siguiente se reportaron nuevos casos de la extraña enfermedad así como de casos de un cáncer específico de piel.

Esto no quiere decir que fue en esta fecha exacta cuando comenzó la infección del VIH en el mundo, sólo que esta fecha marca el inicio del momento en el cual el mundo supo de esta enfermedad. Se cree que la enfermedad pudo haber comenzado desde los años cincuentas pero se carece de pruebas concluyentes, sobretodo porque no se le prestó atención hasta que la enfermedad se presenté en los países primermundistas.

Lo que llamaba la tención de los médicos  de los 80’s fue ver a estas dos enfermedades presentarse juntas y no de manera típica; así como una disminución en el conteo de los TCD4 y que, a causa de esto, dichos pacientes sufrían de infecciones oportunistas. A su vez se dieron cuenta de que la mayoría de los pacientes, si no todos en un principio eran hombres homosexuales por lo que se le bautizó en un principio como GRID (Gay Related Inmunodefficiency Disease) lo que provocó un mayor rechazo a estas personas y a que se pensara que la enfermedad no podía afectar a personas heterosexuales, promoviendo así su propagación. Hoy en día siguen existiendo personas radicales e ignorantes que creen que la enfermedad es un castigo de Dios hacia los homosexuales.

Una de las razones principales es que hace 30 años el condón era solo utilizado para prevenir embarazos, éste no era utilizado en prácticas sexuales entre hombres.

No es lo mismo tener VIH a tener SIDA. Tener VIH o ser seropositivo significa que la persona es portadora del virus, que puede infectar a otras personas pero la persona aún no presenta síntomas aunque sus niveles de TCD4 disminuyen día a día. Cuando una persona tiene SIDA es porque su conteo de TCD4 es menor a 200 por lo que carece de sistema inmune competente para hacer frente a infecciones oportunistas. Las personas con VIH-SIDA mueren a causa de esta deficiencia en sus sistema inmune.

La primera etapa de la infección es llamada seroconversión y suele ser acompañada por una síntomas no específicos como fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados. En esta etapa el infectado es más propenso a contagiar que en cualquier otra etapa de la enfermedad, ya que la cantidad de virus en su organismo es la más alta que alcanzará.

Durante esta etapa, cada día se producen varios miles de millones de virus VIH, mientras que van disminuyendo los números de T CD4. El virus se dispersa en la sangre y llega a  todo el cuerpo, particularmente en los ganglios linfáticos, el cerebro y las secreciones genitales.

Algunos pacientes desarrollan algún síntoma de inmunosupresión muy pocos meses después de haber sido infectados, mientras que otros se mantienen asintomáticos hasta 20 años. Es por eso que no es lo mismo el tiempo que lleva la persona portando la infección al tiempo en el que le fue diagnosticada.

El tiempo promedio entre la infección inicial y el desarrollo del sida varía entre ocho a diez años en ausencia de tratamiento.

Al principio se creía que solamente se podía adquirir la enfermedad por vía sexual y poco a poco se fueron identificando otras vías. La llamada vía vertical es cuando una madre transmite el virus a su hijo en el vientre materno, durante el parto o en el periodo de lactancia. Existen cocteles de anti retrovirales que evitan el contagio durante el embarazo, pero en ningún momento se debe de amamantar al bebé. El uso de material contaminado, sobretodo jeringas entre personas adictas a las drogas, se volvió una de las principales vías de contagio; pincharse con alguna jeringa contaminada, doctores o enfermeras en un hospital, es un factor de riesgo pero las probabilidades de desarrollar la enfermedad es muy baja sobretodo por el tratamiento a tiempo que se les brinda en caso de algún accidente de esta naturaleza. Antes de 1985 cualquier donador de sangre era aceptado como tal por lo que el VIH y muchas otras enfermedades se transmitieron a personas que requerían de transfusiones de emergencia. Hoy en día los controles en los donadores hacen muy difícil la transmisión de la enfermedad por esta vía pero aún así pasa.

El VIH-SIDA NO SE TRANSMITE con un abrazo, con un beso, con un gesto, con respirar el mismo aire o compartir un vaso, cuchara o tenedor; no se contagia con querer a una persona.

El tratamiento que se da está enfocado en controlar la enfermedad y tratar de retrasar la disminución de los números de TCD4. No se cura la enfermedad pero se enlentece su evolución por lo que se ha vuelto una enfermedad fácil de controlar. Lo malo es que es un tratamiento muy costoso sólo al alcance de unos pocos.

Las campañas de prevención se enfocan en el ABCD: Abstinence, Be faithful, Condom, Do something else. La clave para prevenir el VIH SIDA es sin duda la información, conocer las estadísticas, los riesgos y evitar pensar “eso no me puede pasar a mí”. De nada sirve el uso de condón o métodos de barrera si la gente no los sabe usar adecuadamente.  Estudios recientes han arrojado resultados que indican que la circuncisión podría ser una manera preventiva para evitar el contagio. Aún así la herramienta más importante para erradicar o al menos evitar esta enfermedad es la información.