A finales de 2010 lo que se puso de moda fueron los zombies. Una nueva serie basada en un comic donde el mundo que conocemos ya no existe y ahora el control lo tienen los muertos vivientes. No es la primera vez que se habla en la televisión de criaturas así, ya que tanto en la pantalla chica como en la grande se conocen varias producciones de este tema.

A raíz de esto me quede pensando qué pasaría si en realidad el mundo se viera infestado de zombies hambrientos que harán todo en su poder por tener un bocado más. Y de pronto vi una persona de talla extra grande. Peor aún, no era el único; detrás de el había otro acompañado de una más y al bajarme del camión vi que no estaban solos.

Dejemos de lado al resto del mundo. Digamos que únicamente fue nuestro país el que fue azotado por la epidemia zombie.

A partir del 25 de enero del 2010 el presidente, Felipe Calderón, hizo oficial la noticia. México, México lindo y querido ocupaba el primer lugar en obesidad a nivel mundial.

Éxito.

Hablando de obesidad no en el sentido de que una persona pueda aparecer en un cuadro de Botero, o de que presente una figura regordeta y abotagada. Cuando en medicina se habla de obesidad se habla de índice de masa corporal (IMC). Y no hace falta ser médico o estudiante de medicina para entender este concepto. Simplemente se basa en una formula donde divides tu peso en kilogramos entre tu talla en centímetros al cuadrado.

¿Ya lo hiciste?

Bueno si obtuviste un resultado entre 18 y 24.9 muchas felicidades. Si tu resultado fue más bajo estas desnutrido cosa que tampoco es buena, pero dedicaré otro artículo para tu problema después. No puedo con todo al mismo tiempo.

Pero si obtuviste más, lamento informarte que eres parte de la estadística que nos hace ser los primeros en obesidad.

Hay grados de obesidad, de 25 a 29.9 es llamado sobrepeso de 30 a 39.9 obesidad y de 40 para arriba obesidad mórbida. Los índices en México indican que, de la población que se conoce como obeso, el 45% tiene obesidad mórbida.

Irónicamente el tema de la obesidad tiene mucha tela de donde cortar para abarcar todo en un solo artículo. De nuevo, no puedo con todo al mismo tiempo.

Pero si quiero que esto sea una introducción al tema me gustaría que te pusieras a pensar en lo que implica ser un país de gordos.

Este problema no cayo de sorpresa para el país. No sé si eso sea algo bueno o malo. De hecho desde el año 2000 la Secretaría de Salud conocía que esta epidemia era una amenaza seria que sin duda llevaría a México a estadísticas alarmantes. Y hoy es una realidad.

Se hicieron campañas para que la gente cuidara su alimentación, incluyera la actividad física en sus vidas y estuviera consciente de los problemas que acarrea esta enfermedad.

Lamentablemente la mayoría de la gente hizo caso omiso.

Para mí la obesidad si debe de ser considerada como una enfermedad. No me refiero a que la gente es impotente al hecho de ser de forma redonda y no le queda de otra. ¡Chin, soy gordo porque estoy enfermo! Ya que no hay gordo inocente. Pero el ver como haces daño a tu cuerpo y no hacer nada al respecto no es normal. Para mí la patología de la obesidad cabe en el campo de la psiquiatría y la endocrinología.

Hay mucho que les puedo decir sobre este tema.

Las consecuencias. Ya que ser obeso es igual a ser diabético (también primer lugar a nivel mundial ¡viva!) es igual a enfermedades del corazón, cáncer, endocrinas, hormonales, renales y puedo seguir.

El cómo llegamos a esto: los mitos y la realidad. Sobre todo de los productos milagrosos que se pasan en la televisión que prometen que sin esfuerzo bajaras 10 kilos en un mes. Ellos muy, muy mal.

Pero sobre todo me gustaría que se hiciera conciencia acerca del tema. No puede ser que la gente esté tan alegre y triunfal cargando día a día con sus kilitos de más, tomándose su Coca-Cola (porque eso sí, qué bonitos comerciales hacen ellos) y desayunando su torta de tamal.

Aunque suene muy extremo piénsalo así. Una persona obesa es una bomba de tiempo ya que si es obeso, lo más probable es que sea diabético, hipertenso, que tenga el colesterol por los cielos y los triglicéridos más arriba. En pocas palabras tiene todos los boletos de la rifa. Y el premio es un infarto.

El otro día iba yo en el camión y no le pude ceder mi lugar a una viejita porque no hubiera cabido en el asiento. No es broma y quizás suena muy gracioso pero ponte a pensarlo, su condición la imposibilita hasta de los más mínimo: sentarse en un camión.

Casos así hay muchos.

Hoy que salgas a la calle trata de contar cuanta gente es obesa, cuantos de ellos son hombres y cuantas mujeres, cuantos son adultos y cuantos niños. Y mas importante fíjate cuantos tienen un refresco en la mano. Te vas a sorprender.

Hoy tienes para decir “yo no voy a llegar a estar así” o “yo, hoy voy a cambiar”. Sólo hace falta que te lo propongas.

Por favor toma hoy la decisión.

Mucha suerte.