El año pasado, se vendió en China un récord de 560 mil millones de dólares en propiedades residenciales, un aumento del 80 por ciento en comparación con el año anterior, de acuerdo con estadísticas del Gobierno que se consideran ampliamente confiables. Y con los precios al alza, los desarrolladores se apresuran a construir más mansiones, villas y departamentos en rascacielos con nombres como Rich Gate, Park Avenue y Palais de Fortune.

Beijing claramente está preocupado. Las autoridades han actuado recientemente para controlar el crédito fácil que ha ayudado a financiar el hiperdesarrollo de China, incluso dificultando más a los compradores de casas a sacar una segunda hipoteca.

Todo el mundo está de acuerdo en que China está en medio de un auge espectacular de bienes raíces. La pregunta es si se encuentra en medio de una burbuja de bienes raíces de alto crecimiento.

Cuando otros auges recientes se vinieron abajo, en Estados Unidos, por ejemplo, deprimieron economías enteras. En el caso de China, el estallamiento de una burbuja podría afectar a gran parte del mundo. China es la economía de gran tamaño de más rápido crecimiento y, hasta el momento, un motor importante que está sacando al mundo de la recesión.